Cristóbal Hernández, charro de corazón

Por: Perla Rodríguez Contreras

“No he encontrado las palabras apropiadas para agradecerle a Dios por el milagro de mi vida”, así responde el legendario locutor y presentador de la fiesta charra, Cristóbal Hernández, al tratar de definir su trayectoria.

Un hombre de a caballo nacido en el campo, precisamente en Hacienda La Noria del Ojo, en Poanas, en una familia de 10 hermanos, logró destacar internacionalmente en el deporte de la Charrería.

Recuerda que su padre, el Coronel Francisco Hernández Díaz, fue el máximo ejemplo de trabajo. Quien además, según platica, fue el jefe de la escolta personal del General Francisco Villa.

“Mi padre fue un hombre importante, muy trabajador, mis tíos eran pura gente de a caballo; el medio en que yo nací hizo que me aficionara para toda mi vida de los caballos”, refiere el domador y arrendador de equinos.

Actualmente, es reconocido como el Locutor Oficial Nacional de este deporte. Su voz ha sido protagonista por más de 40 años en este tipo de eventos. “Un día agarré el micrófono y con él he recorrido el mundo”, narra.

Como todo un charro, con sombrero que impone, chaqueta atractiva, botas bien puestas sobre cada lienzo que pisa, y un corazón humilde, Don Cristóbal Hernández se ha colocado como el favorito.

Tanto es el cariño y admiración que se le tiene, que a nivel nacional e internacional diversas asociaciones de charros han realizado competencias y festivales que llevan su nombre.

Con lágrimas en los ojos y una voz entrecortada, el representante de la fiesta charra recuerda a su familia, hermanos, amistades, y las actividades que realizaba desde pequeño, mismas que lo forjaron como uno de los mejores charros y un grande en este deporte.

La voz del norte siempre ha compartido sus conocimientos a fin de conservar las raíces del pueblo mexicano, pues detalla que él enseñó esta actividad a muchos, incluyendo a algunos de sus seis hijos, los cuales también mostraron su gusto por la charrería, y a quienes –detalla- siempre lleva en su corazón.

Su participación en el cine

Gracias a su experiencia y trabajo, se vio inmerso en el mundo del cine. En cada una de sus participaciones tuvo oportunidad de conocer a grandes personalidades, tal es el caso de John Wayne, actor estadounidense, con quien posteriormente laboró por más de 18 años.

Además, construyó buena amistad con el extinto Antonio Aguilar. Tal fue el cariño que se tuvieron ambas familias, que el famoso cantante bautizó a los hijos de Cristóbal Hernández.

Por otro lado, describe cómo fue parte de una película que requería una estampida de mil 800 caballos.

Asegura que logró conseguir esta cantidad, y para él se vuelve una de sus grandes satisfacciones. Además, posteriormente para otro proyecto le dan la tarea de reunir  400 toros de lidia –animales peligrosos- esto para una famosa empresa que en su momento producía los comerciales más famosos en el mundo.

Este evento se realizó en San Miguel Allende, Guanajuato, para Merrill Lynch. “En aquellos años, una estampida representaba la bolsa de valores de Estados Unidos. Los gringos comparaban la fuerza de los dólares con una estampida de ganado bravo que nadie la puede detener en el mundo”, explicó.

Y así, conforme pasaban los años, era parte de más y más proyectos cinematográficos; esto a su vez le traía la oportunidad de relacionarse con personajes famosos.

 

Reconocimientos:

El denominado charro de corazón, legendario locutor y representante de esta actividad, cuenta con grandes reconocimientos.

“Estoy reconocido en el primer nivel de locutores, y son más de 300 en México”, declaró.

Recordó también que en el 2015 recibió de manos del entonces gobernador, el Micrófono de Oro.

Orgullosamente detalla que la Federación Mexicana de Charrería le ha otorgado alrededor de ocho premios.

“Tengo un mundo de trofeos. El aplauso de la gente es un reconocimiento también”.

Premios
Micrófono de Oro
Herradura de Oro
Espuela de Plata

Su voz, experiencia, pasión, entrega y sobretodo tiempo, lo llevaron a traspasar fronteras.  Hoy por hoy, mientras su nombre retumba en México y el mundo y en cada lienzo, y su voz sigue dando vida a cada charreada, Cristóbal Hernández Gurrola sigue buscando las palabras exactas para agradecer a Dios por tanta buena oportunidad que puso en su camino.

“Cuando yo muera, quiero que esté cerca de mi, mi caballo; para el último viaje se necesita, porque a pie va a estar difícil”….

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