Cuando mi carácter es un problema

Por Psic. Mario Germán Medina

“Es que así soy, acéptame como soy”, “yo siempre he sido muy directo y honesto, aunque a los demás no les guste”; estas y muchas frases más son frecuentes escuchar en algunas personas, que, por lo regular, tienen una cosa en común; relaciones interpersonales bastante complicadas.

Pero entonces ¿Qué pasa? ¿Por qué no nos damos cuenta cuando nuestra forma de ser nos está llevando a tener complicaciones con las demás personas que nos rodean? La realidad es que la respuesta a esta cuestión es más complicada de lo que aparenta, pues podríamos entrar en un terreno en el cual será necesario profundizar en las teorías de la personalidad que varios autores y teóricos de la psicología nos presentan para explicar el comportamiento humano. 

En lugar de eso, en esta ocasión me gustaría mejor presentarle al lector situaciones en las cuales existe un problema con nuestro carácter y personalidad que nos lleva a tener dificultades en la forma en que nos relacionamos con los demás, para de esta manera identificar aquellos factores que tal vez para usted no son tan notorios, pero para los demás sí.

Empecemos con lo básico, el origen de todo, de dónde aprendemos lo fundamental de la vida: la familia. El núcleo familiar primario tiende a determinar en mayor medida el cómo vamos a ser en nuestra vida adulta, bueno, incluso sabemos el papel tan importante que lleva en la formación de nuestra personalidad (sin olvidar que la personalidad está conformada por rasgos hereditarios como el carácter, el temperamento y coeficiente intelectual), por lo tanto, si usted puede identificar que en su historia familiar e incluso en la actualidad existen problemas en la forma en que se relacionan, es decir, si existen situaciones de conflictos frecuentes con padres, hermanos, hijos, etc., las discusiones y distanciamientos constantes entre los mismos familiares tienden a ser una señal de que existe una relación caótica, por lo tanto, la probabilidad de que se repita este patrón en mis relaciones fuera de casa es muy elevada, vaya, en términos más sencillos; si hay problemas en las relaciones familiares puede que en relaciones externas también.

El segundo punto para considerar es analizar nuestras propias relaciones interpersonales con los demás, a veces es bastante productivo preguntarnos ¿tengo muchos y buenos amigos? ¿la gente me busca constantemente para platicar conmigo por el simple hecho de hacerlo? ¿es constante que tenga conflictos o peleas con mis amigos cercanos? ¿la gente en general tiende a tacharme de mal humorado, poco accesible o cosas similares? Dependiendo la respuesta que usted le dé a estas preguntas podrá irse dando una idea cada vez más amplia de la calidad de sus relaciones. 

Es frecuente que nos topemos con comentarios de los demás que hacen referencia a que somos incómodos, mal humorados, “sangrones” como coloquialmente se le dice, y tendemos a defendernos casi inmediatamente con algunas frases como las que mencioné al inicio de este artículo.

Yo le recomiendo ampliamente que antes de defenderse se pegunte a usted mismo ¿Por qué piensan así de mí? Y tal vez la respuesta le sorprenda, ya que en muchas ocasiones no nos percatamos que nuestro carácter está llevándonos a alejarnos de las personas y a tener conflictos hasta que ya ocurrió una situación sumamente complicada y en el peor de los casos difícil de solucionar. Creo que todos en algún momento debemos tener la responsabilidad de analizar esto, y digo responsabilidad, porque es nuestro deber ver la manera de no afectar a los demás con nuestras formas de pensar, de actuar y reaccionar ante ciertos momentos. 

Si usted ya está notando que algunas personas se alejan, o que poco a poco lo van haciendo, si usted ya se ha empezado a sentir solo o sola y que nadie lo comprende, le recomiendo ampliamente que busque ayuda, claro está que, con un profesional de la salud mental certificado, y con base a la técnica adecuada y válida científicamente, ir desglosando todo lo que involucra nuestra personalidad y nuestras relaciones interpersonales, con la finalidad claro de mejorar nuestra calidad de vida. 

No tenga temor a enfrentarse con aquellas cosas que tenemos escondidas, porque ese es el camino a una vida llena de insatisfacciones y frustración, mejor afrontarlas de manera directa y así poder obtener mejores resultados. Por su puesto no podría terminar esta redacción sin recordarle y como siempre lo digo, ¡La Salud Mental Importa!

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