Cuerpo y vanidad

L.N. Fernanda Lizeth García Herrera
Facebook: @NutrintegralDgo

En la actualidad aún existen “estándares de belleza” implementados por industrias para hombres y mujeres, y con la intención de pertenecer o alcanzarla se ha optado por realizar acciones que atentan en contra de nuestra salud, siendo lo más grave la normalización y promoción que se tiene de muchas de estas conductas o prácticas diariamente. Por eso hoy hablaré de ellas.

Ingesta de medicamentos para bajar de peso. El principal error es tomar un medicamento recomendado por una amiga, familiar, vecina, conocida, etc. Existen muchos medicamentos a la venta que no están aprobados por la FDA (Food and Drug Administration) ni COFEPRIS (Comisión Federal para la protección contra Riesgos Sanitarios). Por lo tanto, es muy alto el riesgo de presentar algún efecto secundario que ponga en riesgo la vida: alteraciones en la presión arterial, reacciones dérmicas o RASH, vómito, diarrea, mareos, calambres, colitis, pérdida de conciencia entre otros.

Uso de productos naturales para quemar grasa (pastillas, hierbas, polvos, cremas, etc.). Muchas veces creemos que por ser algo natural es “mejor”, en México existen plantas que generan toxicidad en el cuerpo de las cuales no se han realizado pruebas en laboratorios certificados para conocer los efectos de dichas sustancias para nuestra salud, y por tanto no están aprobadas por COFEPRIS.

En resumen, cada medicamento para bajar de peso debe ser prescrito por un médico especialista (endocrinólogo, control de peso, psiquiatras, internistas) y no un médico general o nutriólogo. Los nutriólogos no podemos recetar medicamentos, además, el consumo de cualquier medicamento y suplemento va a ser metabolizado por nuestro hígado, por lo tanto, el principal afectado ante estas acciones será este órgano, que en el peor de los escenarios sufriría una hepatitis fulminante.

Disminuir y/u omitir tiempos de comida. Creer que dejando de comer lograremos quemar grasa y bajar de peso es una de las primeras creencias erróneas que se tienen. La realidad es que sólo someterás a tu cuerpo a un estrés físico y mental que te traerá mayor hambre e ingestas más voluminosas e hiper calóricas. Además, durante las primeras horas de ayuno se utilizan reservas de glucógeno, y se empieza a generar energía de las grasas hasta 16 horas después de ayuno aproximadamente.

Cirugías. Ya sea que se opte por un procedimiento para disminuir la capacidad gástrica y tener mayor saciedad o resección de una sección intestinal, estas cirugías conllevan un gran riesgo. De igual forma no cualquier persona debería ser candidata para estos procedimientos debido a la larga recuperación, a los cambios de hábitos alimenticios que se deben hacer de por vida y al poco éxito que se ha documento con estas cirugías. Es muy común realizarse la manga gástrica y después continuar con hábitos dietéticos malos y reventar esta manga gástrica, requiriendo una nueva intervención quirúrgica.

Otras cirugías que se han popularizado son las abdominoplastias y lipotransferencias. Las cuales también conllevan grandes riesgos y complicaciones. Referente a las lipotransferencias (pasar grasa de una parte del cuerpo a otra, por ejemplo, de abdomen a glúteos) la mayoría de las veces hay rechazo del tejido graso debido a que no se tiene el mismo tipo de grasa en todo el cuerpo, llegando a ocasionar un proceso de infección o sepsis, poniendo en riesgo la vida.

Para lograr tener un cuerpo saludable con un peso normal no existe una solución mágica instantánea. Los medicamentos, suplementos, cirugías, etc., aportan una mínima parte a este proceso, pero sin cambios verdaderos en la conducta alimenticia, costumbres, hábitos y actividad física no se van a poder alcanzar y mantener estos resultados. Siempre acércate a profesionales de la salud competentes para que te acompañen en este proceso de cambio.

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