¿De camino al uso del lenguaje inclusivo?

L.C.T.C. y L.P.  Fátima del R. Covarrubias Gurrola 

¿Cuál es el poder de las palabras? Las palabras tienen el poder de resolver problemas… o espera, tal vez pueden crearlos…

Sabemos que a través de las palabras expresamos ideas, nos podemos emocionar profundamente cuando leemos un poema; son capaces de preocuparnos cuando las escuchamos en una alarmante nota periodística o pueden transmitirnos paz y tranquilidad cuando escuchamos del otro lado de la línea telefónica, una voz que usa sus palabras para calmar nuestra alma en turbulencia.

Ahora bien, un aspecto importante acerca de las palabras es la intención que se les impregna, los motivos que las acompañan y las ideas que las generan; esa es la trascendencia de las palabras.

Habiendo reflexionado brevemente en el peso de las palabras, consideremos aquellas frases o palabras que recientemente hemos escuchado y que se ha exigido que se modifiquen, en aras de la multicitada inclusión en el lenguaje.

Recuerdo hace algunos años cuando un personaje afianzó su popularidad con aquella estrategia de comunicación fundamentada en el uso de lenguaje de género, que causó revuelo a nivel nacional con frases como: “amigas y amigos”, “chiquillos y chiquillas”, entre otras, que, pese a la controversia, fueron detonantes y se pusieron de moda en aquella sociedad que apenas vislumbraba la posibilidad de iniciarse en el tema del lenguaje inclusivo.

Siguiendo esta línea temporal, seguramente usted recordará que hace apenas algunas semanas se suscitó un hecho que se atestiguó vía video que se viralizó, donde Andra, una persona que se identificó como no binaria, exigía al interlocutor que le llamara “compañere”, argumentando que es su derecho, al ser una persona que se reconoce con los pronombres elle o él y no ella, aunque su nombre “Andra”, su voz audible y otros rasgos, para muchos pueden representarles una persona identificable con el sexo femenino.

A la fecha, elle no figura dentro de la lista de pronombres atribuibles a personas, animales o cosas, según la RAE

Si hacemos una breve remembranza, al tratar el  tema del lenguaje inclusivo, en un principio lo que se buscaba era denunciar la falta de igualdad entre hombres y mujeres, que fue cuando personalidades públicas, especialmente del mundo artístico,  hicieron notoria su idea de cambiar algunas palabras como “mundo” por “munda”, “cuerpo” por “cuerpa”, con la intención de empoderar a la mujer, según su decir; sin embargo, esa postura inicial  ha evolucionado y actualmente se alude a la inclusión de palabras que identifiquen a personas que no se reconozcan con ninguno de los dos sexos que se conocen tradicionalmente: mujer y hombre, lo que se llama hoy día, personas no binarias.

Si nos detenemos un poco en el tema de los pronombres de nuestro idioma español: Yo, Tú, Él, Nosotros, Ustedes y Ellos, notamos claramente que no existe “Elle”, no obstante, Andra habla de la posibilidad de usar el pronombre Él, en vez de ella, para referirse a su persona. Según la Real Academia Española define los pronombres como la clase de palabras cuyos elementos hacen las veces del sustantivo o del sintagma nominal (núcleo constituido por un nombre) y que se emplean para referirse a las personas, los animales o las cosas sin nombrarlos, es así que cuando suponemos el género de una persona, usamos el pronombre él o ella, pudiendo cometer algún error, según el actual contexto que vivimos.

Ahora bien, la RAE en su portal web lingüístico reinaugurado a finales del mes de octubre del 2020, presentó un apartado denominado Observatorio de Palabras, donde se ofrece información sobre palabras o acepciones de palabras que no aparecen en el diccionario pero que dado a que han generado dudas, se incluyen en esta sección, incorporando neologismos recientes, extranjerismos, tecnicismos, regionalismos, etc.

Fue precisamente en ese observatorio donde por un periodo corto se incluyó  “Elle” con la definición: “pronombre de uso no generalizado creado para aludir a quienes puedan no sentirse identificados con ninguno de los dos géneros tradicionalmente existentes”; mismo que se eliminó del contenido, argumentando que la palabra generó confusión y causó que la institución reguladora de la lengua española fuera cuestionada respecto si se estaba en camino de aceptar el lenguaje inclusivo, a lo que  ha respondido que en un futuro se volverá a valorar si se puede incluir, cuando se difunda ampliamente su funcionamiento y cometido.

“El masculino gramatical funciona en nuestra lengua como término inclusivo… no tiene intención discriminatoria alguna”

RAE

En este sentido, no han sido pocas las voces de autoridad que se han levantado para fijar su postura respecto al tema. Así lo dijo el Premio Nobel de Literatura de origen peruano Mario Vargas Llosa al ser entrevistado por el reconocido periodista Jorge Ramos, quien puso sobre la mesa el tema del uso del lenguaje igualitario o inclusivo en la época del respeto de las preferencias sexuales de cada quien, a lo que Vargas Llosa respondió:

“…Desnaturalizar el lenguaje porque se considera lenguaje machista es una estupidez que de ninguna manera yo voy a aprobar”.

Evidentemente este tema se torna con un cariz de polarización, pues las posturas encontradas, buscan cada una, más y mejores argumentos para ganar la partida en un tablero global en el que se apuesta por incorporar a todas las personas, respetando sus diferencias, dándoles voz, voto y la oportunidad de defender sus puntos de vista.

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