Depresión durante la pandemia

L.P. y L.C.T.C. Fátima del Rosario Covarrubias Gurrola
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Tal vez no se había vivido en la historia reciente del mundo, una atención a la salud mental como la experimentada en el 2020. Hablar de los temas relacionados con la salud mental ha mantenido ocupado a las instituciones de salud de la mayoría de los países, que además de atender el tema de la salud física a causa de la presencia de la Covid-19, han tenido que reencauzar sus esfuerzos para atender la crisis en el orden de la salud mental.

Los trastornos y desórdenes mentales que han estado presentes en esta crisis sanitaria han sido variados y han dependido del país, del contexto social, del grupo de edad, entre otros factores; así, se han ido presentando con frecuencia oscilante. Sin embargo, se ha notado un importante repunte en el tema de la depresión, pues el aislamiento, el bombardeo informativo, la poca interacción social, el encierro en espacios reducidos, el aburrimiento, el poco ejercicio físico, la falta de una dieta saludable, entre otros aspectos, han hecho que la depresión se recrudezca en personas que la tenían en estado de latencia, así como su aparición en personas que no se habían enfrentado a esta condición.

Para poder hablar de depresión, primeramente, debemos reconocer qué es y cómo se presenta. La depresión es una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos semanas.

Las personas con depresión suelen presentar varios de los siguientes síntomas: pérdida de energía, cambios en el apetito, necesidad de dormir más o menos de lo normal, ansiedad, disminución de la concentración, indecisión, inquietud, sentimiento de inutilidad, culpabilidad o desesperanza y pensamientos de autolesión o suicidio.

Hay que considerar que muchas veces las personas que se encuentran en una condición depresiva no lo reconocen e interpretan su estado como algo pasajero, aun cuando ya es un tiempo considerable el que están en dicha situación, por ello es muy importante que las personas que están a su alrededor se hagan presentes para poderles hacer notar que los cambios que ha experimentado no están dentro de los parámetros normales.

Bien es cierto que cualquier ser humano está en su derecho de pasar por periodos de adaptación o recogimiento que pueden incluir días en los que se desee estar a solas, en una especie de recarga emocional y no por ello debe causar sospechas respecto a si está en un periodo depresivo o no, pero siempre valdrá la pena que  se  practique la auto-observación, así como una cercanía prudente y respetuosa por parte de los miembros de la familia para reconocer cualquier dato sospechoso respecto al comportamiento de algún miembro de la familia. Muy importante no olvidar que la depresión no distingue edad, clase social, sexo, escolaridad, etc., igual la puede sufrir alguien acaudalado que alguien de escasos recursos, alguien con éxito profesional o personal, al igual que alguien que ha sufrido descalabros emocionales o en su profesión; razón por la cual es de vital importancia que no se hagan conclusiones superficiales.

Según la Organización Panamericana de la Salud OPS, la depresión es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. La depresión es causada por una combinación de factores biológicos, ambientales y psicológicos. Algunas investigaciones indican que el riesgo genético para la depresión es el resultado de la influencia de varios genes que actúan con factores ambientales y otros factores de riesgo.

Algunos tipos de depresión tienden a darse en familia. Sin embargo, la depresión también puede ocurrir en personas sin antecedentes familiares de depresión. No todas las personas con enfermedades depresivas experimentan los mismos síntomas. La gravedad, frecuencia y duración de los síntomas varían dependiendo de la persona y su enfermedad en particular.

Aquí te presento de manera resumida lo que la Organización Panamericana de la Salud OPS, aconseja si notas que estás cayendo en depresión o ya presentas algunos de los síntomas antes mencionados:

  • Solicita ayuda profesional de parte de un psiquiatra o psicólogo debidamente certificado. Un buen comienzo puede ser hablar con tu médico de cabecera.
  • Sigue realizando las actividades que te gustaban, aunque no tengas tantas ganas de hacerlo.
  • No te aísles, mantén contacto con familiares y amigos.
  • Haz ejercicio regularmente, aunque dicho ejercicio sea solamente un breve paseo.
  • Mantén hábitos regulares de alimentación y sueño.
  • Acepta que puedes tener depresión y ajusta tus expectativas. Tal vez no puedas llevar a cabo todo lo que solías hacer.
  • Evita o limita la ingesta de alcohol y abstente de consumir otras drogas, ya que estos productos pueden agudizar el cuadro.
  • Si comienzas a tener pensamientos suicidas, pide ayuda a alguien inmediatamente.

 

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