Depresión posparto

Psic. Mónica Piedad de Jesús Ramírez Cisneros

Generalmente cuando vemos a una mujer embarazada evocamos la imagen de un tierno bebé y asociamos a su mamá con la felicidad. Y generalmente es así, pero no siempre. En algunos casos el periodo de gestación está lleno de complicaciones médicas que impiden que las madres disfruten al cien por ciento esa etapa tan bella, puesto que están preocupadas, asustadas y se sienten físicamente mal, lo que puede provocar también malestar emocional.

Y cómo no, si es una responsabilidad enorme el salvaguardar la vida de la pequeña personita que se lleva dentro, además de los múltiples cambios hormonales que suceden. Muchas mamás al tener este tipo de complicaciones médicas o incluso al tener problemas emocionales, pueden perder tanto su salud física como mental. Tema poco abordado, porque aún en esos tiempos modernos suena a tabú. Nos cuesta desde afuera entender que una mujer pueda estar triste si está embarazada, peor aún deprimida después de tener a su bebé.

De hecho, es muy común, sobre todo entre mujeres, que platiquemos sobre lo doloroso del parto y cómo en cuanto vimos por primera vez a nuestro hijo todo se nos olvidó. Es cierto, pero creo que el olvido es momentáneo porque en cuanto se llevan al bebé a limpiarlo la madre recuerda súbitamente todo el dolor y estrés tanto emocional como físico que su cuerpo está viviendo ya sea parto natural o cesárea.

Entonces de pronto, un porcentaje de estas nuevas mamás se siguen sintiendo tristes, cansadas, adoloridas, sin ganas de salir de la cama cada tres horas a tomar al bebé para alimentarlo, con crisis de llanto, irritabilidad, cambios de humor, sin ánimos de hacer sus quehaceres diarios y sin alegría por el nuevo miembro de la familia.  Por lo general no se atreven a compartir como se sienten con nadie, porque ni siquiera se permiten expresar en voz alta todo lo que les atormenta. Muchas otras pasan meses después de tener a su bebé no sólo sintiéndose tristes, sino también enojadas con el pequeño ser que llegó a desvelarlas, cansarlas y quitarles energía.

Muchas veces están tan enojadas que tienen comportamientos hostiles como gritarle al bebé, aventarlo en la cama o cambiarlo bruscamente. Otras más pensarán en hacerle daño, o tendrán ideación suicida. Pero no lo comunican, sólo se angustian y se sienten las peores madres del universo.

Estos son algunos de los síntomas de lo que se conoce como depresión postparto, misma que puede comenzar en cualquier momento dentro del primer año de haber dado a luz. No se conoce la causa, sin embargo, se sabe que los cambios hormonales y físicos después del parto y el estrés de cuidar a un bebé jueguen un papel importante. Con poca frecuencia, después del parto, también se puede desarrollar un trastorno extremo del estado de ánimo llamado psicosis posparto, cuyos síntomas más frecuentes son la confusión y desorientación, alucinaciones y delirios, exceso de energía y agitación, pensamientos obsesivos acerca del bebé, así como intentos de hacerle daño, e incluso intentos de suicidio.

Es necesario que estemos informados sobre estos temas para poder brindar ayuda a quien esté padeciendo ya sea de depresión postparto o psicosis postparto, porque generalmente quien padece algún trastorno de salud mental no se da cuenta de lo que tiene. Es necesario hablar con el ser querido que esté pasando ese difícil momento y ofrecerle acompañarlo al profesional de la salud mental que lo pueda apoyar para que recupere su estabilidad emocional.

Se puede también buscar la ayuda del médico de la familia, o del ginecólogo que atendió el parto, para que oriente sobre qué profesional podría ayudar a la paciente. Sin embargo, en mi opinión, lo mejor será acudir al psiquiatra o psicólogo para que dé la atención debida a la paciente, un profesional de la salud mental que brinde el apoyo necesario la madre o al padre.

Sí, estudios recientes indican que los hombres que fueron padres también pueden experimentar depresión posparto. Pueden sentirse tristes o tener cansancio, estar abrumados, experimentar ansiedad o sufrir cambios en sus patrones habituales de sueño y alimentación (los mismos síntomas que experimentan las madres con depresión posparto).

Si no se trata, la depresión posparto puede interferir en el vínculo entre madre e hijo, o padre e hijo según sea el caso y causar problemas familiares y de pareja. Los hijos con madre o padre con depresión postparto pueden tener más problemas emocionales y de comportamiento, como dificultades para comer, llanto excesivo, dormir y/o retrasos en el desarrollo del lenguaje.

De no tratarse, el apego seguro no se establecería y esto es grave, ya que este es la mejor garantía para que los niños tengan una infancia sana y una adultez serena. En función de cómo nos vinculemos con nuestros padres o cuidadores vamos a poder establecer mejores relaciones en nuestra etapa adulta. Y nuestra salud mental será mejor.

Ánimo, si estás pasando por depresión postparto o cualquier otro padecimiento que afecte tu salud mental o tu estabilidad emocional, acude al psiquiatra o psicólogo. No tengas miedo ni vergüenza, es mejor pedir ayuda que seguir desgastándote.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios