Diversidad sexual y de género | Procesos de identidad

Por LPC. Saulo de J. Ramírez Cisneros

Para enmarcar ese tema debemos tener en cuenta las siguientes ideas:

1. Nuestra cultura se encuentra fundamentada en las concepciones filosóficas y teológicas del pensamiento judeo cristiano las cuáles impregnan las construcciones ideológicas y morales acerca de la sexualidad humana.

2. Biológica y psicológicamente hombres y mujeres somos distintos, pero al mismo tiempo compartimos semejanzas. El ser biológico del sexo femenino o masculino viene determinado genéticamente por la combinación de los cromosomas X y Y.

3. Socialmente, aquello que se considera masculino o femenino es sujeto de cambio de acuerdo a la época y a la cultura. Con frecuencia se considera que aquellos que abiertamente van en contra de esta construcción social son personas anormales, extrañas, ridículas, inmorales o con problemas psicológicos.

Tomando en cuenta los puntos anteriores podemos ahora contrastar los siguientes:

1. Cada persona es distinta en su manera de vivir su ser de hombre o mujer. Es evidente que existen mujeres con una marcada forma de ser masculina y hombres con una marcada forma de ser femenina de acuerdo a los constructos sociales.

2. Lo anterior se debe a la conjunción de diversos factores entre los cuales se encuentran el genético, hormonal, social y psicológico.

3. El ser humano es una especie con una diversidad de características enorme. Existe la diversidad en rasgos físicos, psicológicos y también en identidad de género. Ninguna mujer vive su género igual a otra y ningún hombre vive su género igual a otro.

4.– Si alguien considera que pertenece a un género distinto al que corresponde a su sexo biológico, está en su derecho de explorar esa posibilidad y realizar en sí mismo el proyecto de identidad que crea conveniente.

COMENTARIOS FINALES:

El proceso de búsqueda y afirmación de identidad es personal. Cada quien puede forjar su identidad con absoluta libertad tomando en cuenta todo lo bueno, bello y verdadero que encuentre en sí mismo y en la cultura de la cual es parte o incluso en otras culturas y sociedades.

Nadie posee la facultad de dirigir o determinar la identidad de alguien más que no sea él o ella misma. Es bueno buscarse, reinventarse, fluir; es bueno ser diferente. Ser normal es ser distintos. Nadie tiene los argumentos o conocimientos necesarios para juzgar la identidad de otro porque sólo el propio individuo conoce por completo su historia, sus vivencias, pensamientos y sentimientos.

La clave es que desde tu identidad puedas trascender.

Tomo prestada una frase de un gran hombre y pensador, Agustín de Hipona: “Ama y haz lo que quieras”.

¡Que tengas un excelente día!

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