Docente en la actualidad

MPYOE. JORGE ENRIQUE LOERA CASTAÑEDA
MAESTRÍA EN PSICOLOGÍA Y ORIENTACIÓN ESCOLAR
“La tarea del educador moderno no es cortar selvas, sino regar desiertos”. Clive Staples Lewis.

Cuando era pequeño tuve la fortuna de tener a mi maestra Graciela, quien era un personaje muy tierno, especialmente porque era muy grande de edad (había sido maestra de mi papá y de mi tío el mayor), cómo recuerdo que en una ocasión llegó al salón y nos dijo: necesitamos a alguien que participe en el concurso de oratoria. Los niños más destacados y con facilidad de palabra rápido empezaron a ofrecerse para dicha actividad, y la maestra con una voz muy tierna dijo: en esta ocasión nos va a representar Jorgito; yo completamente desorientado volteaba a verla mientras que todos mis compañeritos decían: pero Jorgito ni habla.

Y era cierto, yo no tenía facilidad de palabra y me daba mucho miedo hablar en público, pero vi la ternura en sus ojos y que creía en mí, por lo que no tuve palabras para reusarme. Al terminar la clase de ese día me dijo que me esperaba en su casa ya que vivía muy cerca de la mía, para ir ensayando y que me fuera bien en el concurso.

A partir de esa tarde, asistía todas las tardes con ella cada vez más motivado y con mil ilusiones. Llegó el día del concurso y como es de esperar los nervios me ganaron un poco, se me olvidó la pieza a la mitad, pero recordé rápidamente las recomendaciones de mi maestra y volví a comenzar sin hacer notar mi error.

No voy a decir que gané el concurso porque no fue así, pero gané algo más preciado, gané la seguridad de que lo que yo quisiera, lo podía hacer. Y lo podía hacer bien. La maestra al creer en mí me enseñó a creer en mí mismo.

Posteriormente me ha encantado concursar y participar en todo lo relacionado con la oratoria y cada vez he tenido más experiencias de éxito. En la actualidad me convertí en maestro y conferencista. Maestra Chelita nunca te voy a olvidar.

En estos tiempos modernos en los que hemos atravesado dificultades muy serias frente a la pandemia, a la falta de unidad en las familias, al descuido de la convivencia social y sobre todo al estrés tan marcado que hemos aprendido a hacerlo parte de nuestra vida, como si fuera normal, vemos la participación de este personaje tan
importante en nuestras vidas y en la vida de nuestros hijos, “El maestro”.

Cuántos de nosotros no recordamos con cariño a un maestro que quizá con un detalle, una palabra o un gesto, contribuyó a un cambio nuestras vidas y formó parte de momentos inolvidables que son parte ahora de nuestra esencia como personas. Y por el contrario cuántos de nosotros recordamos con tristeza, rencor o enojo algún profesor que nos marcó de manera negativa con un gesto, una palabra o una acción que nos dañó en nuestra seguridad o en nuestra forma de ver la vida.

Cuando nosotros nos ponemos a pensar sobre la importancia que tiene un maestro en nuestros tiempos, podemos observar que en este segundo hogar que es la escuela, el alumno quiere a su maestro y lo ve como parte de su formación, de su crecimiento y hace un vínculo muy especial para tratar de formarse de la mejor manera.

No cabe duda que en este año en el que recibimos a los niños de manera presencial en las escuelas, nos hemos topado con grandes sorpresas, familias que se han unido para superar esta situación tan difícil que trajo la pandemia y el encierro, pero también muchísimos casos en los que los niños son los principales afectados, ya que los padres con la necesidad de salir a trabajar han dejado en su mayoría a sus hijos solos en casa o con algún familiar y esto a la vez, ha propiciado en los niños, adolescentes y jóvenes una sensación de abandono, sin descontar las situaciones de alto riesgo y momentos inadecuados de convivencia.

Al recibir a los niños en el salón, nos parte el corazón la situación emocional en la que muchas veces llegan nuestros alumnos, y consciente o inconscientemente nos afectan en lo más profundo.

  • ¿PODRÁ UN MAESTRO SER AJENO A LOS PROBLEMAS DE SUS ALUMNOS EN MOMENTOS DE SUFRIMIENTO?

Creo firmemente que no. La comunidad escolar que está formada no solamente por los maestros, sino por los directivos, el personal que labora en la escuela, los padres de familia y hasta los alumnos, tiene en nuestros tiempos el reto de superar la gravedad de cada situación, uniéndose con una visión positiva y cooperativa para lograr así encontrar de nuevo una esperanza, un objetivo y un sentido hacia dónde ir. Como ya es costumbre, te voy a dejar algunas recomendaciones que como orientador escolar te puedo asegurar te ayudarán en tu vida.

SI ERES MAESTRO: Nunca dejes de amar lo que haces. Observa bien a tus alumnos y ayuda especialmente al que más lo necesita. Disfruta cada día como si fuera el último en el salón.

SI ERES ALUMNO: Respeta a tu maestro y siempre, trata de sacar una sonrisa de él. Habla con tu maestro y dale la oportunidad de conocerte. Disfruta tu día al máximo y haz que los demás también lo hagan.

Por último, los invito a todos a ser felices y que llenos de esa felicidad nos llenemos de optimismo y de esperanza para sacar lo mejor de esta situación y obtener el máximo provecho. Recuerda que la unidad hace la fuerza.

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