Dolores del Río “Leyenda Eterna”

Por Héctor Fahrid Martínez Flores

María de los Dolores Asúnsolo y López Negrete, nació en la Ciudad de Durango un 3 de agosto de 1904, hija de un matrimonio acaudalado de nuestra entidad, conformado por Jesús Leonardo Asúnsolo Jacques, Director del Banco de Durango, y de Antonia López Negrete, perteneciente a una de las familias más ricas del país, cuyo linaje se remontaba a la nobleza española virreinal.

Vivió los primeros años de su vida, en una casa ubicada en la actual calle de Hidalgo marcada con el número 311 Sur, siendo muy pequeña tuvo que abandonar la ciudad junto a su familia a causa de la revolución, huyendo en tren y disfrazada de campesina como las que más tarde inmortalizaría en sus películas, se dirigieron a la ciudad de México, donde recibieron la protección del entonces Presidente Francisco I. Madero quien era primo de su madre. Posteriormente fue matriculada al Colegio Francés de Saint-Joseph, prestigiosa institución dirigida por monjas francesas donde desarrolló un gusto por la danza, disciplina que practicó con gran entusiasmo.

En 1921 conoce y contrae matrimonio con el rico hacendado Jaime Martínez del Río y Viñet, con quien disfrutó de una luna de miel en Europa que duró dos años. En 1923 regresa a Durango para radicar junto a su esposo en la Hacienda de Las Cruces, ubicada en el poblado Emilio Carranza del municipio de Nazas, perteneciente a la familia Martínez del Río. Al no tener éxito su esposo con el cultivo del algodón, el matrimonio regresó a la Ciudad de México. En 1925, conoce al cineasta estadounidense Edwin Carewe, quien se encontraba de visita en México; Carewe quedó fascinado por la belleza de Dolores, por lo que la invitó a trabajar en Hollywood. Rompiendo con todos los cánones de la sociedad de la época y en contra del deseo de sus familias, Dolores y su esposo se trasladan a Estados Unidos para iniciar su carrera en el cine, haciendo su debut en la película Joanna (1925).

En Hollywood, llegó a ser considerada una de las mujeres más bellas del cine en su tiempo, convirtiéndose también en una celebridad de talla internacional. Durante su estancia en ese país, Dolores filmó más de treinta películas entre las que destacan Resurrection (1927), Revenge (1928), Ramona (1928) y Evangeline (1929). Cuando su carrera en Hollywood entró en declive regresó a México, donde inició una nueva y exitosa carrera, convirtiéndose en figura emblemática de la época de oro del cine mexicano, protagonizando algunas de las más elogiadas y recordadas películas, como: Flor Silvestre (1943), María Candelaria (1943), Las abandonadas (1944), Bugambilia (1944) y La malquerida (1949).

Dolores también trabajó en teatro donde realizó una exitosa trayectoria, tanto en México como en Estados Unidos, con obras como Anastasia (1956) y El Abanico de Lady Windermere (1958), con esta última realizó una gira por el interior del país presentándose en Durango en el Teatro Imperio. Durante su estancia en esta ciudad el H. Ayuntamiento le rindió un merecido homenaje otorgándole una medalla y un diploma por parte del entonces Presidente Municipal Lic. Rafael Hernández Piedra. En septiembre de 1962 Dolores vuelve a pisar su tierra natal gracias a otra obra de teatro Espectros, la cual se presentó en el Auditorio del Pueblo.

Durante la etapa final de su vida, recibió múltiples reconocimientos en México y el extranjero. En mayo de 1976, por invitación del entonces Gobernador del Estado Dr. Héctor Mayagoitia, regresa a Durango para ser homenajeada, siendo declarada por el H. Ayuntamiento hija predilecta de la ciudad y otorgándole su nombre a la antigua calle del Centenario hoy  Bulevar Dolores del Río, así como realizando la develación de la placa conmemorativa que se encuentra colocada en la casa donde nació, así mismo fue condecorada con la medalla Francisco Zarco máximo galardón de nuestra entidad, en reconocimiento por sus méritos, logros y trayectoria.

La última vez que pisó su tierra natal fue en enero de 1979 cuando vino a inaugurar el cine “Dolores del Río”, y a supervisar las obras de renovación del Teatro Victoria que gracias a su gestión fue donado al Gobierno del Estado, durante su visita también tuvo la oportunidad de visitar las obras de remodelación de la Casa de la Cultura Agora, así como visitar a los niños del CREE, acompañada de la presidenta estatal del DIF María Luisa Prado de Mayagoitia y del Presidente Municipal Lic. Jesús Flores López.

Dolores de Río murió en su casa de Newport Beach, California, el 11 de abril de 1983,  a causa de insuficiencia hepática, fue enterrada en el Panteón Civil de Dolores de la Ciudad de México, en la Rotonda de las Personas Ilustres.

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