El estigma de la soltería

LPC. Saulo de Jesús Ramírez Cisneros

A partir de cierta edad, el estar soltero se puede convertir en algo socialmente incómodo. Te das cuenta que la gran mayoría de tus amigos tienen pareja, estan casados, con hijos, y pareciera que hay algo que no funciona bien en ti porque aún sigues sin formalizar algún compromiso de pareja.

No hace mucho tiempo, todavía en época de nuestros abuelos y de nuestros padres, una mujer que aún no se casaba y ya sobrepasaba los 25 o 30 años se consideraba “solterona” o “ quedada”. En el caso de los hombres, si se llegaba más o menos a esa edad sin estar casado, se generaban dudas y críticas acerca de su orientación sexual, madurez, nivel de compromiso, e incluso de su capacidad de generar un ambiente económicamente solvente donde formar una familia.

Actualmente la soltería es más común que antes pero se sigue sintiendo en el ambiente social la presión de contraer matrimonio o por lo menos tener pareja a partir de cierta edad. Ya no es como antes, pero si nos ponemos a analizar, a partir de los 40 años, una persona que no se ha casado se considera “solterona” o que “ya se le pasó el tren”.

La idea social de fondo es que si a cierta edad aún estás soltero, algo mal debe andar en ti. Esto sucede a pesar de que nuestra sociedad se autonombra como más incluyente y menos prejuiciosa. La elección de una pareja y el comprometerte con ella debe realizarse desde la plena libertad de decisión sin dejar que la presión social influya sobre esta. El amor y el compromiso no deben estar condicionados.

Por otra parte, el matrimonio no es garantía de salud mental y emocional. Sólo observemos a nuestro alrededor, la gran cantidad de matrimonios y familias rotas. La razón principal de fondo no está en las fallas de la pareja como tal, sino que pertenecen al individuo en su ámbito personal. Es decir, si una persona no está bien consigo misma, no se ama y no se valora, es imposible que esté bien con su pareja y obviamente tarde o temprano la familia que ha construido se desmorona.

Por esta razón, la soltería no debe ser un periodo incómodo sino un periodo de inversión en la personalidad. Es un tiempo que puede ser aprovechado de una manera excepcional en cuanto a conocerse a sí mismo, aprender a distinguir prioridades, cultivar valores, autocuidarse y enseñarse a buscar siempre lo mejor. Si no se invierte el tiempo de esta manera, se corre el riesgo de elegir una pareja de manera irreflexiva sólo por la premura del tiempo como condición social.

Si aún estás soltero o soltera, dedícate a conocerte, valorarte, amarte, cuidarte, comprenderte y resolver todas aquellas situaciones dolorosas emocionalmente que aún estén abiertas en tu corazón y en tu mente. Ten en cuenta que los conflictos internos que tengas los vas a proyectar en tu pareja y con plena seguridad serán una fuente constante de intranquilidad. Cuando llegue el momento en que te sientas listo para tomar un rumbo distinto a la soltería estarás mucho mejor preparado para hacer una elección correcta que te dará satisfacción durante el resto de tu vida. Y si decides permanecer soltero está bien, disfruta todo lo bueno que hay en ti mismo, tu familia, amistades, trabajo, educación y cultura.

Que tengas un excelente día.

 

 

 

 

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