El miedo a la soledad

LPC. Saulo de J. Ramírez Cisneros

La soledad es una sensación frecuente en los humanos a pesar de estar rodeados por familiares, amigos, compañeros o simplemente por la sociedad en la que vivimos.

La soledad se experimenta como una sensación de vacío, de sentirse apartado de los demás, como una sensación de no pertenecer a ningún lado; en lo profundo del corazón es no sentirse amado, por lo tanto, tampoco comprendido, aceptado ni respetado.

Esta situación es muy incómoda, hace sufrir, incluso puede ser una tortura emocionalmente. A nadie nos gusta sentirnos así. Cuando se experimenta la soledad muchas personas buscan a toda costa encontrar una pareja que las alivie. Las elecciones de pareja que se hacen en estas condiciones generalmente no suelen ser las mejores; pueden resultar en relaciones tóxicas.

Otro aspecto del miedo a la soledad es la poca capacidad que tenemos de interiorización, de mirar hacia dentro de nosotros mismos, conocernos, aprender a vernos con ojos de amor y comprensión. Podemos desarrollar esta cualidad, aprender a conocernos, aceptar nuestras virtudes y defectos, autocomprendernos y autoperdonarnos ya que solemos ser nuestros más críticos jueces y eso sólo empeora la sensación de vacío que nos empuja a buscar con ansiedad, a veces con imprudencia, la aceptación y el cariño de los demás.

En pocas palabras, el primer remedio contra el miedo a la soledad es la autocomprensión, autoaceptación y finalmente el amor a nosotros mismos. Si crees que tienes problemas para lograrlo, puedes acudir a terapia psicológica. Un buen proceso psicoterapéutico lo que busca es que te descubras, te aceptes y te ames.

El segundo remedio para esta situación es que, una vez que empieces a trabajar en lo anterior, también salgas de ti mismo. Aquí se debe dejar de esperar que los demás te den lo que necesitas y cambiarlo por lo que tú puedes ofrecer a los demás. No te sentirás solo si, una vez que hayas aprendido a amarte, buscas llevar esa luz que encendiste en tu interior a los demás a través del servicio, la ayuda desinteresada, la sinceridad y transparencia en tus relaciones.

Interiorizar que eres una persona única e irrepetible, poseedora de muchas potencialidades y cualidades maravillosas, descubrir que tu corazón está hecho para amar, para llevar a los demás la luz del amor y la lucha diaria

Si hiciéramos esto, nos sentiríamos cada vez menos solos, encontraríamos sentido, gusto y dirección a nuestra vida ya que dejaríamos de estar a expensas del simple hecho de estar acompañados o de sentirnos comprendidos y pasaríamos a la autosuficiencia emocional sin llegar al egoísmo.

Significa mirarte al espejo, mirar por la ventana y salir a luchar por materializar tus afectos verdaderos no sólo a quien puede devolverte el gesto sino a aquel que no está en condiciones de hacerlo.

¡Que tengas un excelente día!

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