Estableciendo límites

Psic. Mónica Ramírez Cisneros 

A veces nuestros niños pequeños nos sacan canas verdes cuando dejan los juguetes en todas partes menos en su cuarto, pierden sus útiles escolares aún ahora cuando la mayoría está en clases en casa. Nuestros amigos nos sacan de nuestras casillas cuando llegan tarde a nuestras citas y quién no ha casi enloquecido cuando una reunión de trabajo dura tres horas más de lo previsto.

Y ni hablar de nuestra pareja… ¿Por qué será que llega temprano sólo cuando es un evento que le interesa?

Generalmente, cuando nos suceden situaciones similares donde vemos de cierta forma vulnerados nuestros derechos, es cuando pensamos en poner límites. Sería importante que hiciéramos una pausa para revisar a quiénes y qué aspectos necesitamos aclarar y de esta manera establecer los límites que ayudarán a qué convivamos de forma más sana.

Los límites son todas aquellas especificaciones o condiciones que nos ayudan a expresar la manera en que nos sentimos respetados y tomados en cuenta. Por lo que, no deberíamos esperar a que nos hagan enojar para informarles a los demás lo que nos molesta. Nunca es tarde para hacerlo.

Podemos, tranquilamente decirle a los que nos rodean qué cosas nos hacen sentir mal, inquietan, o incomodan y pedirles las respeten. Y poner reglas al respecto.

Aquí, hago una pausa, ya que considero muy importante que nos concientizamos de que el comportamiento de los demás SÍ afecta nuestro estado emocional. ¿Por qué me detengo aquí? Porque en los últimos 30 años se nos ha venido inculcado una psicóloga pseudopositiva, donde nos dicen entre otras cosas que YO SOY RESPONSABLE DE LO QUE SIENTO, NO LOS DEMÁS. Esto es muy peligroso porque hace que toda la carga recaiga en uno mismo y le quita responsabilidad a los demás por sus acciones. Y lo más preocupante nos pone en peligro, ya que, si alguien vulnera o nos abusa, según está actitud pseudopositiva, no deberíamos sentirnos mal ni tomar acciones al respecto.

Entonces la importancia de poner límites va más allá de sentirnos bien con las relaciones interpersonales, ya que implica que protestamos de posibles abusos y nos alejemos de quién los cometa.

Si estás siendo vulnerado de alguna manera, busca poner límites claros exponiendo qué te molesta y qué no. Y si la situación es grave, determinar dónde está en riesgo tu integridad, buscando ayuda profesional ya sea legal o con los profesionales de la salud mental, según sea el caso.

Nadie tiene el derecho de transgredir los límites que tú establezcas.

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