¿Generación de cristal?

Mtro. Sergio Luis Hernández Valdés
Facebook: @SergioHernándezsoc
Correo electrónico: shvaldes1@hotmail.com

¿A quién le dio por ponerle nombre a las generaciones?  Que si los Baby Boomers (1946-1965), que si los X (1972-1980), los de la Y (1980-1990), los Milenials (1985-1995), la generación Z (1994-2010) y ahora, la más reciente, la Generación de Cristal que pretende encasillar a los jóvenes que nacieron después del año 2000 y se les califica como inestables o inseguros, de carácter débil “porque sus padres les brindaron todo”.

¡Por favor! ¿De carácter débil una generación cuyos representantes han sido huérfanos de la violencia, víctimas de las manifestaciones del calentamiento global y el cambio climático (huracanes, heladas, sequías, incendios, carencia de agua y alimentos…) y recientemente una generación que junto a sus padres y maestros ha sabido sobrellevar el confinamiento y las dificultades emocionales provocadas por el COVID? ¡Claro que no!

Tengo que decirlo: cada generación que llega a este mundo es la generación más fuerte, no puede considerársele generación débil o de cristal, porque representan la fuerza vital de la humanidad que ha podido sobrellevar cualquier cantidad de calamidades. Somos, son, sobrevivientes de generaciones que salieron adelante y siguen, seguimos, haciéndolo. En 1910 la esperanza de vida al nacer de los hombres era de 23 años, de tal forma que quienes vivimos ahora podemos decir, con orgullo, que somos sobrevivientes de hombres y mujeres que pudieron trascender las difíciles condiciones de la época.

Otras características que se les cuelga a la generación de cristal es que “se quejan de todo y tienen una baja tolerancia a la frustración, que no se conforman con seguir los parámetros establecidos y que no tienen miedo a hablar de las injusticias”. ¡Qué bueno!, Pero creo que esa ha sido una de las características de todos los jóvenes de la historia de la humanidad.

Me parece una simplificación absurda y una manera bastante limitada de mirar a las personas y clasificarlas por el año en el que nacieron. Las cosas no son así. Me da la impresión como si, quienes iniciaron esta clasificación, pensaran que el mundo comenzó a mediados del siglo pasado y se han atribuido el derecho de calificar, juzgar y adjetivar, con soberbia, desde su propia mirada, a las nuevas generaciones. En este intento por “encapsular el tiempo” se cometen errores de interpretación y se puede llegar a la vieja y coloquial consideración de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, en prejuicio de las generaciones de jóvenes que en realidad manifiestan y encarnan todo lo que se ha fraguado, no sólo en la historia reciente, sino en toda la historia de la humanidad. Cada niño y niña que nace representa la fuerza de la vida por mantenerse y continuar las enseñanzas y sabidurías de las generaciones anteriores.

La mal llamada generación de cristal, al igual que los milenials o los baby boomers, no son otra cosa más que el resultado de siglos y siglos de evolución humana. Y caer en la simplificación de que son débiles porque sus padres les brindaron todo, es desconocer que sus padres fueron a la vez producto de lo que ocurría en ese momento en la sociedad, cuyos padres fueron también producto de lo que se vivía en su momento y así, sucesivamente, hacia atrás. Desconocer lo anterior es negar la trascendencia de la vida y la fuerza vital que por naturaleza representan las nuevas generaciones. Quienes nacieron en este nuevo siglo no son débiles, son los hombres y mujeres fuertes que habrán de perpetuar nuestra especie.

Si se trata de estudiar estos temas, y sobre todo si se trata de estudiar lo que ocurre con las nuevas generaciones, hagámoslo de manera seria, sin caer en simplificaciones que indignan a los jóvenes (y a algunos adultos como yo).

¡Hasta la próxima!

 

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