Hábitos de las personas resilientes

Psic. Mónica Piedad de Jesús Ramírez Cisneros

Vamos comenzando el año y muchos de nosotros nos proponemos comer más saludable, lo cual es importantísimo, comer comida chatarra no sólo contribuye a la obesidad, sino a la desnutrición la cual es la consecuencia de consumir poco de los nutrimentos necesarios, como carbohidratos, proteínas y grasas, y también se refiere a comer poco de micronutrimentos.

Hay que resaltar el hecho de que es importante dejar de mal alimentarnos, tenemos que incluir a nuestra dieta comida saludable que tenga micronutrientes, los cuales son sustancias que nos aportan energía, esenciales para el buen funcionamiento de nuestro organismo. En este grupo encontramos: ocho vitaminas del grupo B y la vitamina C. Y como consecuencia de la falta de vitaminas y minerales se encuentran la anemia, problemas cardiovasculares, pérdida de energía, cansancio, etc., si queremos tener una alimentación balanceada para mejorar nuestra calidad de vida, lo más recomendable sería acercarnos a un profesional de la salud que atienda esta necesidad (nutriólogo), ya que para mantener la salud física se acude con el especialista.

En el caso de la salud mental es lo mismo, hay que estar al pendiente y tratarse con el profesional adecuado, sólo que hay aún una renuencia a acercarse al Psiquiatra, Tanatólogo o Psicólogo. La terapia psicológica no es sólo para el tratamiento de problemas graves o de trastornos mentales, sino que te puede ayudar a ser la mejor versión de ti mismo. Si lo aterrizamos a la realidad que vivimos podemos hablar de la resiliencia como una parte de la salud mental que en esta época tan difícil que estamos viviendo es de gran utilidad.

En psicología, la resiliencia es la capacidad que tienen las personas para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después de haber vivido un suceso estresante y/o traumático. Es considerada equivalente a la invulnerabilidad, el crecimiento personal postraumático, la resistencia al estrés y la adversidad.  Las personas que son resilientes tienen la tendencia a convertir las crisis en oportunidades, incluso en ocasiones son capaces de aprender destrezas nuevas a partir de dichos eventos negativos.

Por lo anterior, se podría decir que existen dos tipos de estrategias de afrontamiento, las adaptativas y las desadaptativas. La resiliencia estaría situada dentro de las adaptativas, sería pues, como tener un estado de nutrición óptimo. Por ejemplo, si estás afrontando la situación de abandono de tu pareja tienes dos opciones, tirarte a llorar y dedicar los siguientes meses a estar recordando todo lo bueno que hiciste por él o ella y lo mal agradecido (a) que fue, o levantarte y guardar los recuerdos buenos, ver qué hiciste mal, qué pudieras mejorar, qué hizo mal el otro y enfocarte en evitar cometer los mismos errores al momento de volver a elegir pareja.

Es decir, seguir adelante. Pero para tener fuerza de hacerlo, necesitas estar bien nutrido, para ser resiliente tu mente debe de tener nutrientes y micronutrientes, que en este caso serían los factores protectores que nos ayudan a lograrlo, los cuales son tener autocontrol emocional, un auto concepto positivo, gestionar los conflictos de una forma adecuada, controlar los impulsos y ser personas positivas.

Y para lograrlo no estás solo, sería importante concientizar sobre el hecho de que ir a terapia puede ayudar en este tema y sobre todo, el recibir terapia es como tomar la cantidad suficiente de nutrientes, ya que van fortaleciendo nuestro yo, debido a que es un proceso que puede guiarte en el camino del autoconocimiento, el cual es una de las bases más importantes para la salud mental y la resiliencia.

Por lo pronto te dejo una lista de vitaminas y minerales para favorecer la resiliencia:

  • Autoconocimiento, pasar tiempo alejado del ruido del exterior para conocerte a ti mismo, meditación, oración, terapia, etc.
  • Relaciones familiares basadas en la confianza, el cariño y el apoyo.
  • Ser empático, tener la capacidad de ponernos en el lugar del otro, para comprenderlo y apoyarlo.
  • Manejo inteligente de nuestras emociones, saber expresar las emociones en el momento adecuado, con la persona adecuada en la intensidad adecuada.
  • Ser objetivo, juzgar la realidad tal cual es, sin exagerar lo malo ni lo bueno.

Recuerda, la resiliencia no es una capacidad que se adquiera de una vez, sino que requiere trabajo diario en los factores protectores. Lo que nos permitirá aceptar la realidad tal como es, sin minimizar o maximizar sus consecuencias y darle sentido a lo que esté ocurriendo por más negativo que sea.

“Cuando una puerta de la felicidad se cierra, otra se abre; pero a menudo miramos tanto tiempo la puerta cerrada que no vemos la otra que se ha abierto para nosotros”

“Hellen Keller”

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