Juegos y violencia

 ¿Los videojuegos, beneficio o perjuicio?

MPYOE. Jorge Enrique Loera Castañeda

“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad; el mundo sólo tendrá una generación de idiotas” (Albert Einstein).

Cuando estudiamos el desarrollo humano, en cualquier carrera, sobresalen los aspectos cognitivos, motrices y emocionales en los que el niño va desarrollando capacidades y habilidades para desarrollarse en su vida diaria.

Todo esto dependerá en gran parte de sus experiencias sensoriales o sensitivas, ya que es por medio de los sentidos (oído, olfato, gusto, tacto y vista) mediante los cuales podemos percibir nuestro mundo físico; y partiendo de esto, formar en nuestro carácter y personalidad ciertos patrones de conducta que se verán reflejados en nuestro actuar de la vida diaria.

Es inevitable ver la influencia que tienen las tecnologías en esta nueva generación de niños, adolescentes y jóvenes adultos, que poco a poco van desarrollándose de manera  simultánea con estas herramientas, que si bien son de utilidad y vienen a beneficiar la vida de la humanidad enriqueciéndola con acceso a la información, conocimientos, habilidades, y hasta oportunidades de socializar con un gran número de personas a distancia, también es cierto que se ha formado una marcada dependencia a redes sociales,  programas de televisión aparatos móviles y los famosos videojuegos, en los cuales vemos diferencias muy marcadas en la objetividad de cada uno habiendo cierta división en ellos, como juegos didácticos, de destreza, históricos, deportivos, de socialización y hasta recreativos.

Pero existe una muy marcada diferencia entre los juegos violentos y los no violentos.

Cada vez es más frecuente ver a niños de edades tempranas, siendo diestros para los videojuegos, pero que muchas veces los videojuegos que suelen frecuentar tienen temáticas de adultos e incluso temáticas ofensivas y enfermizas, en donde se degrada la dignidad humana, ofreciendo escenas de asesinatos, abusos, violaciones, robos, secuestros, torturas, entre otras muchas cosas negativas que cada vez se ve con más normalidad.

Esto nos lleva a reflexionar si verdaderamente son los temas de los videojuegos quienes han provocado la violencia en los niños y usuarios en general, o si la culpa radica en la cultura de padres permisivos y descuidados que han desatendido la supervisión obligatoria que se tiene ante las situaciones a las que se exponen los menores.

Pudiéramos también culpar a la industria de videojuegos, a las autoridades, a los gobiernos y a la sociedad en general por permitir la venta y distribución de estos videojuegos tan atroces.

Pero es necesario cuestionarnos ¿en verdad sirve de algo buscar un culpable? o será que cada quien compartimos un grado de culpa en este problema que tiene una consecuencia de responsabilidad compartida, en la que todos tenemos la obligación moral de hacer algo al respecto poniendo más atención a nuestros hijos, regulando los tiempos que están frente a un videojuego o al uso de tecnologías, fomentando la actividad física por medio del juego y de la convivencia que tanto bien hace a la unión familiar y hasta la coordinación en nuestros horarios familiares para compartir los alimentos en donde puede surgir un momento de convivencia familiar que fomente y fortalezca la unión en el hogar.

Es decir, el contenido de videos, películas, revistas y hasta hábitos que se pueden convertir en una adicción existen desde hace mucho tiempo, la diferencia radica pues, en la atención, los valores y la convivencia familiar que desarrolla una conciencia moral entre lo que es bueno y lo que es malo, así como una actitud de respeto hacia el derecho ajeno y las leyes que rigen a la sociedad.

En mi consultorio de psicología, es cada vez más frecuente que los motivos de consulta se originen por los problemas en los hijos al tener actitudes retadoras, agresivas, falta de empatía y llenas de egocentrismo, que al analizar a fondo tienen un trasfondo familiar y social en su mayoría de abandono, y no me refiero a que los niños se encuentran solos físicamente, porque podemos estar rodeados de muchas personas y aún así estar solos, porque no hay la convivencia, no hay diálogo.

Te invito a que te hagas una pregunta:

¿Cada cuándo platico con mis hijos (as), con mis padres, mis hermanos (as), con mi esposo (a), con cada miembro de mi familia, con temas de su interés, lo que les preocupa, agrada y apasiona, sobre sus necesidades, alegrías y proyectos?

Quizá descubrirás que esa concepción que tenías de una unión familiar, la verás convertida en un ambiente familiar con oportunidades de ser mejor, ya que es necesario que destinemos un momento especial para cada una de las personas a las que amamos para fortalecer nuestro lazo con ellos y a la vez formar en nuestros hijos la empatía y valores necesarios para llevar una vida digna y positiva.

Sí me pidieras una recomendación sobre el tema, como psicólogo te diría:

1.- No te preocupes tanto porque tu hijo tenga los videojuegos más actuales, sino los más adecuados a su edad.

2.- No conviertas los dispositivos móviles y videojuegos en la niñera de tus hijos o terminarán suplantándote a ti.

3.- Asigna por lo menos 10 minutos al día para hablar con cada una de las personas que viven en tu hogar, escucharlas y tratar de ser empática con su forma de pensar y de ver las cosas, tratando de enriquecer su experiencia con tu forma de verlas.

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