“Juguetes” rotos

Rosa Eugenia Valero

Navidad, una hermosa época llena de regalos y sonrisas al abrir cada caja que se coloca debajo del tradicional árbol.

Pero hay también historias tristes tras esos regalos entregados con tanta emoción, simplemente porque no se pensó en toda la responsabilidad que requeriría su cuidado. Hablo del regalo de una vida, una linda mascota que enternece a todos de primer momento, pero que al paso de los días y cuando ese pequeño cachorrito empieza a hacer travesuras o a crecer más de lo que se pensaba, muchas familias simplemente lo ponen en la calle o le busca en el mejor de los casos otro hogar.

Tener una mascota representa un gran compromiso, el nuevo integrante de la familia requerirá durante sus primeros días y meses de vida muchos cuidados especiales como lo son el control de sus vacunas, gasto elevado en su adecuado alimentación con respecto a su edad, visitas frecuentes al veterinario y un largo etc.,  por lo que significará también un gasto extra en nuestro bolsillo, que muchas veces por la emoción del momento y al ver esos tiernos ojos no consideramos como se debe, es decir hemos adquirido un sinfín de obligaciones.

Muchas asociaciones han buscado aún sin el éxito debido concientizar a los dueños de mascotas en cuanto a las responsabilidades que se adquieren, y aunque son los perros, seguramente por el costo que significa su mantenimiento y la atención que requieren en sus cuidados de los que los dueños se deshacen más comúnmente, hay muchas otras mascotas que también acaban en la calle, siendo estas con las que no se interactúa y por lo tanto no se establecen vínculos afectivos muy profundos (por ejemplo, tortugas) ya que pasando el momento de alegría los dueños pronto se aburren de ellas.

Es importante tomar en cuenta que el abandono de una mascota pone en riesgo su vida al quedar expuesto a los peligros a los que puede enfrentarse, sin mencionar los problemas de salud pública que la sobrepoblación de perros callejeros representa; y es pasada la Navidad cuando más abandonos hay no sólo en México sino en el mundo.

Así que, antes de regalar a nuestros hijos o ser querido cualquier mascota que venga a nuestra mente, habremos de tomar en cuenta todas las responsabilidades que se adquirirán y reflexionar si realmente se tienen los medios económicos y el afecto necesario para hacer frente a esta responsabilidad, no olvidando consultar a quien la recibirá si está dispuesto a tener esa obligación que le regalaremos.

El abandono de mascotas representa la cara triste de regalar en Navidad, es por ello que los invito a cambiar esta penosa realidad, recordando que las mascotas no son juguetes sino parte de nuestra familia, y sobre todo a ser ejemplo de nuestros hijos al adquirir y enfrentar responsabilidades en la vida.

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