La monja de Catedral

Oscar Luna G.

Sin duda alguna una de las leyendas más conocida y más romántica que tenemos en la ciudad de Durango es la leyenda de Beatriz, la monja de Catedral, una historia que todos los duranguenses hemos escuchado al menos una vez en nuestra vida. Aquella que nos cuenta cómo una monja enclaustrada en esta ciudad se enamoró de un joven extranjero y ambos pecaron, pues ella quedó embarazada de él, pero este tuvo que partir a una batalla dejando un gran abandono en esta monja.

Ella, en depresión por su partida, todas las noches subía a lo alto de una de las torres de Catedral para ver si su amado volvía. No se sabe con exactitud si en una de estas ocasiones Beatriz cayó por accidente desde lo alto de la torre o decidió terminar con su vida a causa de la fuerte depresión. Siendo encontrada muerta al día siguiente por el sacristán de la iglesia.

Desde entonces todas las noches de luna nueva, las personas aseguran que han visto la silueta de Beatriz en lo alto de la torre, penando su espíritu, pues siempre se quedó esperando a su amado extranjero el cual jamás volvió a ver. ¡Vaya romanticismo el de esta leyenda!, quizá a muchos les conmueva esta linda y triste historia de amor.

Pero en esta ocasión me gustaría plantear unas preguntas. ¿Verdaderamente esto sucedió? ¿Existió la tan famosa monja Beatriz?, preguntas que quizá muchas veces nos hemos hecho, por lo que me gustaría responderlas.

Si bien sabemos que las leyendas son narraciones de hechos sobrenaturales o fantásticos que se trasmiten de forma oral o escrita, también se dice que todas las leyendas nacen de un hecho real y con el tiempo se convierten en un teléfono descompuesto como coloquialmente se dice.

Me gustaría darles argumentos con sustento histórico con los cuales podría cambiar nuestra perspectiva de esta leyenda, no pretendo desmentirla ni decir que no existió, pues al final, nadie tiene la verdad absoluta. Sólo les contaré algunos datos históricos para que, a partir de ahí, generen una opinión ante este tema, cualquier opinión es válida, pues afortunadamente vivimos en un país libre de expresión y debemos de ser tolerantes a las opiniones de los demás.

He tenido la oportunidad de leer diversas redacciones de esta leyenda, algunos autores citan a la narración en la época colonial, unos en la independencia y algunos otros en el periodo de la intervención francesa. La leyenda nos dice que Beatriz se lanzó de la torre poniente de catedral, pero debo decirles que esta torre se comenzó a construir en el año de 1795 y fue concluida tres años después.

Anteriormente sólo existía la torre oriente desde 1713, por lo que con este argumento podemos decir que mínimo, desde la construcción del actual edificio de Catedral hasta la elaboración de esta segunda torre en 1795, este acontecimiento no tuvo lugar, ya que sería imposible que esta historia se haya suscitado en esta torre pues aún no existía, a no ser que hay sucedido en la torre oriente.

Después de la construcción de la torre poniente se le colocaron barandales de hierro, los cuales costaron una gran cantidad de dinero. Dichos barandales protegen todas las ventanas de esta torre y tienen una altura aproximada de 1.20 metros, por lo que un accidente de tropezar desde esta torre hubiera sido imposible, ya que dichos barandales servían como protección, con esto podríamos descartar el hecho de que haya sido un accidente.

Otro de los argumentos que para mí es uno de los más fuertes, es que en Durango no radicaban religiosas de ninguna orden; así como lo lee usted, en Durango no se tenía ninguna orden religiosa hasta el año de 1853 cuando llega la orden de Teresas, pero hasta este año ninguna monja radicaba en la ciudad, ni existían conventos, nada. Por lo que la idea que se tiene que fue en la época colonial o en la independencia, con este argumento podemos descartarlo, ya que no había posibilidad de que perteneciera a alguna orden de Durango.

Con la llegada de las Teresas en 1853 se instalaron algunas religiosas en su capilla en la actual calle de Juárez, pero estas sólo estuvieron en Durango durante 6 años, hasta el año de 1859 cuando por las leyes de Reforma se establece el cierre de diversos conventos del país. Esto nos demuestra que durante la intervención francesa en Durango ya no había religiosas, por lo que también se descarta la posibilidad de su existencia en este periodo.

Una religiosa que sí vivió en esta ciudad en el siglo XIX fue Sor Margarita, quien pertenecía a la orden de las Teresas, pero una vez cerrado su convento, la familia Zuluaga decide enclaustrarla y darle refugio en su casa habitación ubicada en la hoy esquina noreste de Negrete y calle Madero, en esta casa quizá Sor Margarita murió de alguna enfermedad, y la familia por no ser descubierta que la tenían enclaustrada, decide sepultarla en esta casa.

Tras sus remodelaciones en 2004 fue encontrado el ataúd con el cuerpo de esta religiosa, una monja de la cual se confirma su existencia por el descubrimiento de su ataúd, desde entonces a esta casa se le conoce como la Casa de la Monja.

Regresando con Beatriz, aquella monja de quien jamás se ha encontrado registro en ningún padrón que llegó a realizarse en Durango en diversos años, ni en ningún libro de entierros en las diversas iglesias de Durango, o quizá su muerte no fue registrada, lo cual suena un poco complicado, pues en aquellos años todos los decesos se registraban en estos libros.

Durante los años 50´s del siglo XX, se lee en algunos periódicos de la época la leyenda de Beatriz, la Monja de Catedral, leyenda creada por el escritor Luciano López Negrete como regalo para su ciudad, es en los primeros medios escritos encontrados hasta la fecha, donde aparece por primera vez este relato. Todo indica que este joven escritor es quizá el inventor de esta leyenda, pero la duda siempre nos quedará, ¿En qué se basó para su creación? ¿Sólo en su imaginación o en algún acontecimiento?

Independientemente de la veracidad de esta leyenda, es una de las más representativas de nuestro Durango, reconocida a nivel nacional, pues diversos turistas vienen a corroborar desde un costado de Catedral cómo se aprecia la “silueta de Beatriz”, lo cual en mi opinión es simplemente una ilusión óptica que crea nuestra mente basada en el arco de la torre y la iluminación.

Con estos argumentos cada uno de nosotros podemos crear nuestra opinión acerca de este tema; reitero, no es mi intención desmentir dicha leyenda, simplemente les comparto estos datos históricos que ponen en discusión lo narrado en ella.

Disfrutemos de las bellas leyendas de Durango, pues nos dan identidad y orgullo, pero no dejemos de lado lo que es una leyenda y cuáles son sus objetivos, por más romántica que sea, no olvidemos que al final sólo puede ser una creación de la imaginación.

La próxima vez que transiten en la noche por Catedral, espero recuerden este artículo y analicen este interesante tema. ¿Será verdad? ¿Será mentira?, ambas opiniones son válidas y respetadas, pero sintámonos orgullosos de nuestra ciudad y nuestras leyendas.

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