¡La pareja perfectamente imperfecta, sí existe!

Psicoterapeuta: Martha Yesenia Morales Jurado.

Hemos crecido con la idea de encontrar la pareja perfecta, el amor ideal, ese tipo de amor totalmente deformado que se presentan en los cuentos de hadas y en las películas románticas que crean una visón totalmente deforme de la realidad, con expectativas a veces inalcanzables al idealizar características que esperamos encontrar en aquella persona que podría compartir una relación con nosotros, a  la cual, al creer conocerla, la envolvemos en un concepto de perfección, y le incluimos virtudes que quizá realmente no tiene, o al menos no en la magnitud idílica que desplegamos en nuestra mente durante la etapa inicial de enamoramiento.

Es en esta etapa donde vemos a la otra persona como un ser perfecto, e incluso sus defectos nos parecen encantadores, pero tristemente, esta fase no dura para siempre, y termina después de unas semanas o unos pocos meses y entonces el cuento de hadas termina, y la persona que creíamos perfecta, aparece tal cual es, y sin ser responsable de nuestra invención mental, termina decepcionándonos y rompiéndonos el corazón; así que después de este tope con la realidad, sólo tenemos dos opciones, la primera, es cortar por lo sano y alejarte para comenzar una nueva búsqueda del amor, repitiendo el mismo ciclo, para volver a sentir otra fase de enamoramiento perfecto con otra persona, de nuevo con emociones temporales; o la segunda opción, que sería negar la realidad de lo que se ve y seguir comportándote como si la otra persona fuese perfecta y virtuosa.

Sin embargo, es necesario recalcar que ambas reacciones son inmaduras y peligrosas, pues al persistir en tener a tu lado a alguien perfecto, implica que constantemente imaginaremos, buscaremos y/o tendremos a nuestro lado a alguien incompleto, al que siempre al final de la fase de amor inicial, le faltara algo para hacernos feliz.

Por supuesto la idealización no es del todo negativa, de hecho es casi un componente en el proceso del establecimiento en una relación, ya que nos ayuda a identificar las características que nos gustan de la persona con la que estamos interesados en comenzar una relación, de hecho, a un inicio, para enamorarnos de alguien se necesita idealizarlo en cierta medida, exaltar sus cualidades, admirarlo en cierta medida y verlo como una pareja suficientemente buena para nosotros, pero lo sano es que esa idealización termine o se vaya modificando mientras avanza la relación dando paso a la realidad en la que nos damos cuenta de las características reales de nuestra pareja, transformando así, la forma en la que la percibimos, incluyendo en esa transformación, la aceptación de sus debilidades y defectos, es decir, como un ser humano imperfecto, que no está obligado a llenar nuestras expectativas idílicas, y se termine por aceptar de manera saludable que en la mayoría de las relaciones humanas, la experiencia nos demuestra que todos tenemos defectos, incluyendo ahora a nuestra pareja de cuento de hadas.

Pero cómo podemos saber que la pareja que tenemos es la correcta, lejos de la idealización, tristemente no existe una fórmula secreta para descubrir o encontrar a la pareja correcta, simplemente, nuestras actitudes, emociones y sentimientos lo expresan por sí mismos, pues, aunque todas las personas tengan desperfectos, esa persona en especial, independientemente de sus defectos, encaja con nosotros a la perfección, y así, en ese punto, es cuando podemos llegar a creer en la pareja ideal, la cual no está exenta de fallos, que tiene sus malos momentos, al igual que nosotros, pero estos no rompen la dinámica de la relación, y no nos hacen salir corriendo a buscar una nueva relación.

Así que si ya dejamos de soñar con la pareja ideal es porque ya encontramos a la adecuada, sólo necesitamos tener muy claro y presente lo que nos gustó de esa persona, lo que nos enamoró en un principio, y evitar que los defectos que sin duda existen e irán apareciendo predominen.

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