Neofobia alimentaria

L.N. Fernanda Lizeth García Herrera

Se denomina neofobia alimentaria al rechazo a cierto tipo de alimentos por sus características físicas, comer muy lento y restricción de la variedad y cantidad de alimentos que se consumen.

Mayormente se presenta en niños de 1.5 a 6 años de edad. Tradicionalmente a estos niños se les conoce como “picky eaters” o mañosos. Pero puede presentarse o permanecer a edades adultas. Kerzner y Cols. Han propuesto un modelo basado en las tres principales conductas que preocupan a los padres: apetito limitado, niño selectivo y niño con temor a alimentarse. Siendo estas las causas más frecuentes de visita al pediatra.

Los niños con apetito limitado se caracterizan por comer poco, con bajo interés en la comida incluyendo golosinas. Los niños selectivos se caracterizan por rechazo a ciertos alimentos, lo que puede abarcar desde un fenómeno normal del desarrollo, hasta un trastorno alimentario según el nivel de severidad. En el caso de los niños con temor a alimentarse luego de una experiencia traumática como atoro, vómitos o dolor, rechazan los alimentos relacionados que causaron la experiencia. Estos subtipos ayudan a enfocar la causa y un tratamiento, pero también pueden existir más de un tipo en un mismo niño.

Estas dificultades en la alimentación también están muy relacionadas con los sentidos de los niños, ya que por aquí reacciona a los alimentos juzgando su textura, olor, color, apariencia, temperatura, sabor, etc.

Si bien es cierto que en algunos niños esto es una etapa y se corrige paulatinamente, en muchos otros puede llegar a ser grave ocasionando pérdida significativa de peso, deficiencias nutricionales, dependencia a alimentación por sonda y una interferencia marcada con el funcionamiento psicosocial.

El tratamiento de estas neofobias alimentarias desde una fase temprana tiene un mejor pronóstico, para esto se requiere de un equipo multidisciplinario: pediatra, nutrióloga, psicóloga, terapeuta, entre otros.

Algunas recomendaciones que doy a los padres si identifican esto en sus niños son: establecer límites claros, definir lugares fijos para comer, evitar distracciones, limitar el tiempo en la mesa, mantener una actitud neutral, permitir que coma sólo si quiere, introducir alimentos nuevos paulatinamente, conductas disruptivas, tolerar el “desastre” y permitir que tenga hambre.

Recuerda siempre buscar ayuda de expertos para mejorar la alimentación, nutrición, salud y calidad de vida de tus hijos.

Facebook: @NutrIntegralDgo

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