Perdí a mi bebé ¿cómo sanar?

Psic. Mónica Piedad de Jesús Ramírez Cisneros
Facebook: Mónica Ramírez

Todos nos hemos enfrentado a las pérdidas: emocionales, físicas o relacionales. Es entonces donde cada minuto que pasa duele.

Es bien sabido y por nadie cuestionado que el perder un hijo es uno de los dolores más grandes de la vida. Y un postparto sin bebé también lo es, ya sea por un aborto espontáneo o porque el bebé muera poco tiempo después de nacido. El dolor es tan profundo y el tema tan tabú, que muchas madres y parejas lo viven solos. Y eso es lo peor que puede pasar, ya que cuando hay tanto sufrimiento en nuestro corazón el tiempo se estanca; se arrastra lenta y dolorosamente por cada pensamiento. Arrastra y hunde en la desesperanza y el hastío. Ya nada nos hace sonreír; se siente el vacío por dentro y sin embargo, por alguna razón que no entiendes que tienes que comer y respirar.

Es importante pasar por la elaboración del duelo, es decir, hacer frente a la pérdida y adaptarse a la nueva situación. Lo cual en la práctica es extremadamente difícil y doloroso, pero resulta aún más doloroso el no hacerlo. Ya que un duelo no resuelto es alargar el periodo de un vacío interior confuso y triste. Obligará a quien lo hace a fingir sonrisas y a ser funcional con el alma rota. Si has pasado por esta situación estoy segura que mis palabras se quedan cortas para explicar el sufrimiento vivido, por lo que lo primero que quiero que sepas es que eres muy VALIENTE, aunque te sientas tan mal y tan triste, tu valentía está ahí en el día a día que vives sonriendo sin sentirlo y más aún si tienes más hijos que necesitan de tu atención.

Es importante que cuando te sientas lista busques ayuda profesional para empezar a recorrer el camino de la sanación interior, puede ser un Psiquiatra, Psicólogo, Tanatólogo, Trabajador Social, Sacerdote, Pastor, etc. Mientras estás lista o listo ya que también tu pareja sufre por esta pérdida, puedes empezar a crear en tu mente y en tu corazón un espacio especial para el bebé, donde lo primordial será perdonar: sí, así es, perdónarte a ti misma(o) por lo que piensas hiciste mal y condujo a la pérdida de tu bebé. Ya que es importante que sepas que no todo lo que pasa es tu culpa y que hay cosas que uno no puede evitar. Después perdonar al personal de salud que te haya atendido y que no pudo salvar la vida de tu bebé ya que hay cosas que también son imposibles de evitar para el más preparado de los médicos. Perdonar y después abrazar el dolor, darse permiso de estar triste aún si tienes más hijos en casa ya que a ellos también les beneficiará saber que está bien expresar el dolor ante una pérdida.  Y ahí toco el punto importante de no dejar de atender a los hermanitos de ese bebé que ya no está. Ya que el duelo en los niños también debe de ser resuelto. Entretanto se consigue la ayuda profesional explicarle a los niños o adolescentes la situación tan triste que se vive en la familia y el cómo afecta a mamá y papá.

Hacer un espacio seguro en los brazos de los padres donde el niño pueda llorar su pérdida también.

Es importante aplazar la toma decisiones importantes mientras se traviesa el duelo y hablar con la pareja para que juntos puedan apoyarse en los momentos de dolor, de tristeza y por qué no, de rabia también. Ya que se puede estar muy irritable después de este tipo de sufrimiento. Si no tienes pareja te puedes apoyar en tu mejor amiga o en tus padres o hermanos.

También ayuda el escribir una carta de despedida para el bebé, donde describe el inmenso amor con que lo esperabas en casa y lo triste que estás con su partida. También resulta sanador el año con año comprar ropa de la edad que tendría tu bebé así como un juguete para un niño necesitado.

Jamás se supera la partida de un hijo, pero sí se le puede dar un sentido diferente a ese dolor. Transformar el sufrimiento en algo positivo que duela de una manera menos lacerante y se convierta en más amor que se reparta a los demás y regrese a ti en forma de sanación. Si has pasado por esta situación recuerda que eres valiente y que no estás sola. Aun y cuando nadie te apoyara siempre hay un Ser Superior, un Dios sea cuál sea tu creencia o tu religión, al cual también puedes perdonar por no entender su voluntad y acudir para que te abrace amorosamente.

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