Pueblos mágicos en Durango

Oscar Luna G.

Al decir pueblos mágicos todos imaginamos un lugar geográficamente atractivo, con arquitectura y mucha historia. Efectivamente, esto es parte de un pueblo mágico; pero existen algunos otros factores que componen estos pueblos y muchas veces olvidamos, es su gastronomía, su gente, sus costumbres y tradiciones, toda esta serie de elementos hacen que un lugar sea distinto y forme una experiencia mágica en su visita.

En el caso de nuestro estado de Durango, tenemos la fortuna de tener dos pueblos mágicos, cada uno de ellos nos ofrece una experiencia distinta y única, lugares de gran concurrencia turística no sólo nacional, sino también de algunos países del mundo.

El primer pueblo mágico del que me gustaría hablarles, es el de Nombre de Dios Durango, un lugar con muchísimos años de historia, pues este lugar iba a ser destinado para fundar la capital de la Nueva Vizcaya en el siglo XVI, sin embargo, esto no se concretó, pero lo que sí se puedo celebrar en este lugar fue la primera misa celebrada por Fray Jerónimo de Mendoza, mismo lugar que hasta la fecha se puede visitar.

Este lugar por muchas décadas fue conocido como la Villa de los cuatro templos, pues alberga en sus territorios cuatro hermosas iglesias, cada una de ellas con su historia y toque arquitectónico diferente, además de poseer en ellas ornamentos y objetos litúrgicos de gran valor histórico; por ejemplo, en el templo de Jesús Nazareno podemos encontrar un cuadro de “Animas” mostrando una representación muy interesante de la muerte.

La historia reside en cada rincón de este pueblo, pues basta con caminar por sus calles y admirar la belleza de sus casas antiguas, la esencia de la gente, las personas emprendedoras vendiendo sus productos, desde mezcales, dulces típicos, llaveros, etc. Porque cabe mencionar que este pueblo se caracteriza por la elaboración de mezcales en sus vinatas, ya que cuenta con cultivos de agave a sus alrededores.

Otra actividad característica en este sitio es ir a degustar las ricas gorditas rellenas de distintos guisos, un platillo muy característico de nuestra región, pues no en muchas partes de la república se encuentran.

Si somos fanáticos de los bellos paisajes naturales, Nombre de Dios no es la excepción, pues cuenta con la Cascada del Saltito, la cual forma un gran río y se genera un panorama muy tranquilo e interesante.

El siguiente pueblo mágico con el que cuenta Durango, es el interesante pueblo de Mapimí, un lugar que podríamos definirlo como único y lleno de misterios, pues es un lugar que ha dado origen a diversas leyendas, pues es un viejo lugar de concurrencia minera, pues en él

se residía la mina de Santa Rita, de la cual se extraía una diversidad de metales, permitiendo tener un auge elevado por la situación económica en el que se encontró por varios siglos.

Su principal atractivo es el puente de Ojuela, construido en 1892 sobre un barranco de 95 metros de profundidad, este puente colgante de 318 metros de largo y 1.80 metros de ancho servía para transportar la extracción del mineral de la mina de San Rita, al pueblo de Ojuela, mismo que hasta la fecha luce intacto y se puede tener la aventura de cruzarlo.

Además, en este pueblo de Mapimí, se encuentra la casa Cigarrona, lugar donde estuvo hospedado Benito Juárez en su paso por el norte, esta casa actualmente alberga la habitación con una representación de los objetos que usó este personaje en su hospedaje.

Y para los amantes de lo paranormal, se encuentra la Zona del Silencio, una zona única en todo México, que por su misterio ha generado una gran cantidad de leyendas, pues es un lugar donde se siente otra dimensión ya que no existe señal telefónica, las manecillas del reloj y las brújulas dejan de funcionar, una experiencia que sin duda nos dejará sin palabras.

Definitivamente Durango es muy afortunado en tener estos dos pueblos mágicos reconocidos, porque si bien existen algunos otros que no tienen el título de “Pueblo Mágico” también nos ofrecen una experiencia muy interesante. Así que el único pretexto para no conocerlos son las ganas, porque estos pueblos están cerca de nuestra capital.

Si recibimos la visita de algún amigo o familiar residente de otro estado de México o algún país, ya sabemos a qué lugares llevarlos a visitar, mostrarles una parte de nuestra esencia con estos pueblos, nuestra historia y nuestros orígenes, porque Durango es tradición, cultura y belleza.

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