Racismos a los pueblos indígenas

Mtro. Sergio Luis Hernández Valdés
Sociólogo y terapeuta familiar y de pareja
Facebook: @sergiohernandezsoc
Correo electrónico: shvaldes1@hotmail.com

Todos los días, personas de todas las edades soportan el odio, la injusticia y la humillación a causa del color de su piel, su ascendencia, su origen nacional o étnico u otras características supuestamente raciales. Ese tipo de discriminación ha sido la base de la opresión, la pobreza, la esclavitud, el genocidio y la guerra.

El racismo, según el diccionario de la Real Academia Española, es la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive, y que habitualmente causa discriminación o persecución contra otros grupos étnicos. También es considerada una ideología, tendencia o actitud que defiende la superioridad de una raza frente a las demás y la necesidad de mantenerla aislada o separada del resto dentro de una comunidad o un país.

De acuerdo a la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU (ACNUD), se estima que la población indígena del mundo ronda los 370 millones de personas, que viven en más de 70 países, y está constituida por más de 5 mil grupos distintos. Aunque representan tan sólo el 5 por ciento de la población mundial, los pueblos indígenas constituyen el 15 por ciento de las personas más pobres del mundo. La misma ACNUD afirma que los pueblos indígenas enfrentan muchos desafíos y sus derechos humanos son violados con frecuencia: se les priva de su derecho a controlar su propio desarrollo con base en sus valores, necesidades y prioridades; tienen escasa representación política; y no tienen acceso a los servicios sociales.

Rigoberta Menchú Tum, dirigente indígena guatemalteca, laureada con el Premio Nobel de la Paz en 1992, afirmó en su participación en el simposio “El problema del racismo en el umbral del siglo XXI”, que el racismo ha sido históricamente una bandera para justificar las empresas de expansión, conquista, colonización y dominación y ha marchado de la mano de la intolerancia, la injusticia y la violencia.

Historiadores y académicos coinciden en que la colonización de lo que se llamó “el nuevo mundo”, conoció manifestaciones extremas de racismo: matanzas, traslados a marcha forzada, muerte por inanición y enfermedades. Hoy día, esas prácticas se denominarían depuración étnica y genocidio. Lo más grave es que la subyugación de los pueblos autóctonos estuvo legalmente autorizada a través de lo que se ha llamado las “doctrinas del despojo”, aún vigentes en muchos países. En el siglo XV, a través de dos bulas papales (una concedida por el Papa Nicolás V al Rey Alfonso V de Portugal y otra por el Papa Alejandro VI a los Reyes de España a raíz de los viajes de Cristóbal Colón) se autorizó y promovió la conquista, la colonización y la explotación de naciones no cristianas y de sus territorios.

Creo que es momento de difundir y hacer valer las declaraciones de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, celebrada en 2001 en Durban, Sudáfrica, entre los cuales destaco los siguientes:

  • Todos los pueblos e individuos constituyen una única familia humana rica en su diversidad.  Han contribuido al progreso de las civilizaciones y las culturas que constituyen el patrimonio común de la humanidad.  La preservación y el fomento de la tolerancia, el pluralismo y el respeto de la diversidad pueden producir sociedades más abiertas.
  • Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y están dotados de la posibilidad de contribuir constructivamente al desarrollo y al bienestar de sus sociedades. Toda doctrina de superioridad racial es científicamente falsa, moralmente condenable, socialmente injusta y peligrosa y debe rechazarse, junto con las teorías que tratan de determinar la existencia de razas humanas separadas.

¡Hasta la próxima!

Puedes comentar con Facebook
Anuncios