Semana Santa en Durango

Oscar Luna 

El pasado 28 de marzo, celebramos el día de domingo de ramos, celebración del catolicismo, que indica el inicio de la Semana Mayor o Semana Santa como también se le conoce, la cual consiste en conmemora el Triduo Pascual, es decir, los momentos de la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo, pues termina una semana después con el domingo de resurrección. 

Las celebraciones centrales de la Semana Santa son Jueves Santo donde se celebra la última cena de Jesús de Nazaret con sus discípulos, la institución de la eucaristía, la orden sacerdotal y el lavatorio de pies, Viernes Santo, donde se recuerda la pasión de Cristo y el momento de su crucifixión en el Calvario para salvar al hombre del pecado y darle la vida eterna, Sábado Santo día que media entre la muerte y la resurrección de Jesús. Se lleva a cabo una vigilia pascual, en la cual se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la resurrección de Jesús, que acontece la madrugada del domingo.

Y finalmente el Domingo de Resurrección, conocido también como Domingo de Pascua, conmemora la resurrección de Jesucristo al tercer día después de su crucifixión y su primera aparición ante sus discípulos. Es un día de suma alegría para los fieles y es interpretado como la esperanza de una nueva vida.

Este es el significado de los días santos en el catolicismo, pero en esta ocasión me gustaría platicarles como se ha vivido la Semana Santa a lo largo de los siglos en nuestra ciudad de Durango. 

A finales del siglo XIX en Durango, se acostumbraba a realizar la tradicional fiesta del carnaval, celebración que se realizaba días antes de iniciar el miércoles de ceniza, pues en esta fiesta celebraban lo más posible, bailaban, cantaba, tomaban, porque a partir del miércoles de ceniza guardaban respeto y no realizaban acciones alegres, hasta pasar el domingo de resurrección. 

Es muy interesante saber cómo esta tradición de la semana santa repercutía tanto en la vida social de los habitantes de la ciudad, pues se apegaban y respetaban los lineamientos estipulados por la iglesia. 

La tradición de escenificar las escenas del viacrucis nace en el siglo XVI por los franciscanos, pero en Durango no se acostumbraba a realizar estas escenificaciones hasta recientemente, pues en siglos pasados lo único que se hacía era realizar una procesión desde el templo de San Agustín, sacando la imagen de nuestro padre Jesús Nazareno para ser llevada hacia el cerro del calvario, de aquí posiblemente nace el nombre de este barrio por el calvario que representaba la procesión.  

Muchas personas de antaño recordarán los morados de San Agustín, pues todos los miembros de esta cofradía usan esta vestimenta estos días y era algo muy representativo pues llamaban mucho la atención entre los demás presentes, hasta la actualidad siguen usando estos días la tan distinguida túnica morada. 

En la actualidad, se realiza cada viernes santo la escenificación del viacrucis a las afueras de este templo, la cual está dirigida por la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y es una de las más recurridas por los habitantes de la ciudad. 

En algunos periódicos de principios de siglo XX se pueden leer notas donde explican las grandes celebraciones que se realizaban en la Catedral para conmemorar estos días santos, una serie de cantos barrocos se entonaban desde el coro acompañado de los órganos tubulares, con la presciencia del Arzobispo, la máxima autoridad eclesiástica en Durango. 

Estos días santos también fueron razón para que nacieran leyendas en nuestra ciudad, pues las personas de antaño tenían la creencia que en estos días los tesoros salían en los montes, casas antiguas, o algún lugar lejano y algunas familias hacían expediciones estos días en busca de uno de ellos. 

También tenemos en nuestra ciudad la muy mencionada leyenda de la mujer que bailó con el diablo en una antigua discoteca de nuestra ciudad, pues salió de fiesta el día mayor de la Semana Santa, el día viernes y a causa de esto el diablo se disfrazó de hombre atractivo para convencerla a bailar y después llevarse su alma. 

Definitivamente la semana santa ha estado presente en nuestra ciudad de diversas maneras, en la actualidad algunas de estas costumbres ya se han perdido, pues cada vez menos gente sigue las costumbres del catolicismo, pero es interesante recordar, de qué manera influyó en nuestro Durango antiguo, pues de esta manera la pasaban nuestros padres, abuelos, etc. 

Espero celebren esta semana santa de la mejor manera, ya sea apegado a lo que la iglesia recomienda o de la manera que decidamos, pues es libre albedrío de cada quien elegir cómo tomamos esta celebración.

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