Trombosis

Tte. Cor. M.C. José Agustín Paz Núñez, Angiólogo, Cirujano Vascular y Endovascular.

Las trombosis actualmente representan una causa de muerte muy importante no sólo en México sino a nivel mundial, reportándose en varios estudios científicos que uno de cada cuatro personas muere a consecuencia de alguna trombosis o de  sus complicaciones, sin embargo, la buena noticia es que en la mayoría de los casos es una enfermedad que se puede prevenir, lo cual resulta en menos gastos, que tratarla una vez que ya se ha presentado, debido a lo costoso de los medicamentos o tratamientos que en ciertos casos se requieren.

Lo primero que debemos saber es, qué es un trombo, el cual se trata de un coágulo de sangre que puede obstruir de manera parcial o total el interior tanto de arterias (encargadas de llevar sangre oxigenada y nutrientes) como de venas (encargadas de regresar la sangre a los pulmones para cargarse oxígeno y nutrientes), lo cual puede suceder en cualquier parte del cuerpo.

Mientras que una Trombosis Arterial (formación de coágulos en las arterias) se puede asociar a infartos agudos al miocardio e infartos cerebrales, una Trombosis Venosa (formación de trombos en las venas) se asocia a embolias pulmonares, denominándose embolia cuando el trombo o un fragmento de este se desprende y viaja a través del torrente sanguíneo, causando problemas a distancia del sitio donde se formó el trombo inicial, conociéndose a estos dos padecimientos juntos como Tromboembolia Venosa, el cual es un padecimiento potencialmente mortal.

Dentro de los factores de riesgo para que se presente una trombosis se encuentran los considerados de riesgo alto, tales como son las hospitalizaciones, cirugías mayores (por cáncer u ortopédicas), inmovilización prolongada, síndrome de anticuerpos antifosfolípidos; los de riesgo moderado que son, edad mayor a 60 años, historia personal o familiar de trombosis, tratamiento de cáncer por quimioterapia, uso de anticonceptivos o terapia hormonal de reemplazo, existiendo además otros factores como presentar insuficiencia venosa o várices en etapas avanzadas, sedentarismo, obesidad, embarazo o parto reciente, tabaquismo, y alcoholismo.

Los síntomas principales aunque no específicos de una trombosis se caracterizan por dolor en el miembro afectado, edema (hinchazón) de la extremidad afectada, eritema (enrojecimiento), calor local, dificultad o imposibilidad para caminar, y en el caso de una embolia pulmonar se podría presentar falta de aliento, respiración rápida o agitación, dolor en el pecho, aumento de la frecuencia cardiaca, y sensación de mareo, sin embargo, se considera que hasta un 50% de las personas pueden no notar síntoma alguno.

Cuando existe sospecha de Tromboembolia Venosa, el diagnóstico se puede realizar mediante diferentes pruebas o estudios, tales como venografía o flebografía, ultrasonido doppler (estudio de elección), imagen por resonancia magnética, pletismografía, y determinación de Dímero D (estudio de laboratorio en el cual se requiere de una muestra de sangre).

Afortunadamente existen varios tratamientos dependiendo de cada situación, sin embargo, el uso de anticoagulantes suele ser el más común, siendo importante aclarar que estos no eliminan los trombos ya formados, ni tampoco eliminan los síntomas, los cuales van desapareciendo conforme se va resolviendo la trombosis, lo razón primordial de indicar anticoagulantes, es que evitan la progresión de los trombos y disminuyen el riesgo de presentar alguna complicación que pueda poner en riesgo alguna extremidad o incluso la vida.

Además de los anticoagulante se indica el uso medias o vendas de compresión, las cuales ayudan a disminuir el dolor y la hinchazón de las piernas, así mismo, en ciertos casos se recomienda el uso de Trombolíticos, los cuales son medicamentos que se inyectan directamente en el coágulo, o bien, la Trombectomía, mediante catéteres especiales que ayudan a romper y eliminar los trombos, reestableciendo rápidamente el flujo sanguíneo, ayudando además a reducir la cantidad y la duración del tratamiento farmacológico.

Por último, existen varias maneras en que podemos prevenir la presentación de una trombosis, recomendando  realizar ejercicio de manera regular, en caso de sentir las piernas hinchadas o pesadas, sentarse o recostarse cómodamente y con las piernas ligeramente elevadas, mantener un peso saludable, evitar el tabaquismo, evitar estar sentado, de pie o acostado por períodos prolongados y sin mover las piernas y los pies, hidratarse adecuadamente, y evitar el uso de medicamentos a base de hormonas de ser posible.

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