Un día en la historia de Durango se creó el Real Obraje

Pedro Núñez López

Ex cuartel colorado (Mauricio Yen Fernández)

Con todas las modificaciones que ha sufrido desde que fue construido en el año de 1795 como Obraje por el Maestro de obra, Juan Rodríguez, quien fue el mismo que edificó La Catedral en su última etapa, el Obraje de la ciudad se construyó atendiendo la necesidad de producir telas baratas para una población en expansión y con dificultades económicas para vestirse, ya que las telas y prendas eran caras y sólo estaban al alcance de unos cuantos que conformaban las familias de algunos comerciantes, hacendados, gobernantes y el alto clero.

Muchas de las mercancías y artículos más necesarios para la vida cotidiana había que traerlos de los centros manufactureros, ubicados a grandes distancias de la Capital de la Nueva Vizcaya.

Los más próximos se ubicaban en El Bajío, (San Miguel el Grande, Moroleón Guanajuato y Querétaro). Hacia 1784, el Comandante General Teodoro de Croix, inició las gestiones aduciendo estos argumentos, dicha idea fue tomando fuerza y fue así como el bachiller Don Miguel Hernández Hidalgo en su testamento destinó la cantidad de cincuenta mil pesos para formar un fondo piadoso. La urgencia de hacer realidad esta necesaria obra pronto se hizo patente y secundada por el provisor y Vicario del Obispado, concretándose con el apoyo del propio Virrey Conde de Revillagigedo hacia 1795 en que se estableció la real Junta del Obraje para lo cual se trajeron operarios de Querétaro y San Miguel el Grande.

En la real Casa de Obraje de Durango como se denominaba, no sólo se producían hilados y prendas de vestir de lana, cordovanes, gamuzas, cobijas etc., sino además se manufacturaban artículos de lana, cuero, correas, cebo, aperos y utensilios de labranza para la agricultura y la minería. En sus mejores años en plena producción se contaba de inicio con 20 telares, para 1805 contaba ya con 26, y para 1810, 29 telares y 335 tornos de hilar, de estos 119 funcionaban dentro del obraje y 216 se operaban en domicilios por operarios que entregaban el hilo y la hilaza al obraje ya que los requerimientos de esta materia prima eran crecientes. Entre 1808 y 1817, la real junta informa que el obraje de Durango era de los más grandes y completos de los existentes.

Estaba equipado ya con 2 tintorerías equipadas, un departamento de estampar, una tenería y un batán. En sus inicios los operarios apenas llegaban a 70, y para 1810, su nómina era de 521 operarios. Ya para esa época destacaban como miembros de la real Junta del Obraje: el rico minero Juan José Zambrano, propietario de las minas de Guarisamey, el Hacendado José Leonardo Flores, Juan Miguel Subirán, José María de la Pedriza y Antonio de Landa entre los más notables.

Todos ellos le imprimieron al obraje un gran auge a partir de sus propias haciendas ganaderas, mineras y agrícolas. Al cierre del obraje en los años 20 del siglo XIX, el edificio se utilizó como cárcel, luego en pleno movimiento revolucionario y a lo largo de casi todo el siglo XX se habilitó como Cuartel del ejército federal. Hasta los aciagos años del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, se comete una de las aberraciones más grandes de nuestra historia y lejos de rescatarse y restaurarse como una de los edificios coloniales más emblemáticos de la ciudad de Durango, fue destruido y sepultando en la inmundicia de un mercado disfuncional e insalubre lo que fue La Real Casa del Obraje de la Ciudad.

* Para una mayor información: consultar el libro colectivo, “Historia económica del norte de México, siglos XIX y XX, Durango, banca, transportes, tierra e industria”, editado por, Instituto de Investigaciones Históricas de la UJED, Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, Monterrey, N.L., México, 1995, en particular el artículo de Mauricio Yen Fernández. “La Industria Textil en Durango” paginas 87- 109. Imagen obtenida del Grupo Durango antiguo publicada por Tomas Figueroa el 09 de noviembre del 2015 en donde muestra a la defensa social afuera del cuartel Colorado preparándose para la Defensa de la toma de Durango.

 

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