Dejar ir

Tita Velarde
Tanatóloga

Para poder comprender lo que significa la frase DEJAR IR, tenemos que comenzar por comprender primero que los cambios son inevitables en la vida. Nada permanece igual o para siempre, todo es impermanente y todo evoluciona, se mueve, se transforma…las cosas, las situaciones, las relaciones y las personas. Afrontar un cambio significativo en nuestra vida, sin duda, pone a prueba nuestras fortalezas y nuestra consciencia de no aferrarnos a lo que no es, a lo que no puede ser y a lo que está fuera de nuestro control. Sin embargo, en algunas situaciones nos resistimos a los cambios y no los asimilamos como una forma de evolucionar o de transformación, sino que le damos un sentido de dolor y de pérdida, algo que nos llena de miedo e incertidumbre y hacemos hasta lo imposible para que las cosas, las situaciones o lo que nos rodea permanezca igual. Tratamos ante la frustración de perder algo, de retenerlo y de conservarlo a costa de lo que sea, inclusive aun a costa de nuestra propia felicidad o de nuestra propia salud mental y emocional. Y al aferrarnos a esto, nos negamos a aceptar la realidad, y la frase de DEJAR IR o SOLTAR nos parece imposible de realizar.

SOLTAR significa renunciar a algo, y cuando nuestra vida está enfocada en el dolor que conlleva una pérdida, es decir, perder a un ser querido por muerte, terminar una relación, un divorcio, perder un trabajo, una casa, etc., nos aferramos y ese dolor lo convertimos en sufrimiento.

El acto de DEJAR IR implica un gesto de valentía, de autoconocimiento, de autoconciencia, ¿Por qué? Porque primeramente necesitamos mirar hacia nuestro interior para saber identificar a qué nos estamos aferrando, a qué estamos apegados, qué emociones desarmonizantes o displacenteras estoy sintiendo para poder gestionarlas y poder SOLTAR O DEJAR IR, aquello que me está lastimando.

Y es que la mayoría de las veces, confundimos esta frase, como un olvido total de la persona o de la experiencia, como un dejar de ser y nos negamos totalmente; escuchamos a nuestro ego lastimado que nos dice frases como: ¡no puedo soltar a mi padre que falleció porque eso sería como olvidarlo!, ¡si suelto su recuerdo me voy a olvidar de él! ¡Cómo podría hacerlo!, ¡no puedo hacerlo!, ¡es imposible!, etc.

No se trata de soltar o dejar ir a la persona o su recuerdo, principalmente cuando se trata de alguien que ya falleció, se trata de dejar ir lo que te ata y no te permite ser feliz, lo que te hace daño y te ancla en el dolor, lo que te limita para avanzar y crecer. Y esto se refiere generalmente a emociones como: culpa, miedo, frustración, impotencia, ira, enojo, rencor, resentimiento, remordimiento, odio, envidia, celos, orgullo, etc., el miedo, la necesidad de la presencia de alguien, la necesidad de conservar algo, la carencia de amor y la baja autoestima, es lo que usualmente se vincula a las emociones antes mencionadas y que te impiden dejar ir algo que sabes que ya no debería estar en tu vida porque te está haciendo daño.

DEJAR IR implica confianza en ti mismo, en tus capacidades, habilidades y talentos que tienes y los cuales necesitas llevar a la práctica para afrontar cualquier adversidad o cambio significativo que se presente en tu vida, y con ello poder DEJAR IR en el momento oportuno lo que no te nutre emocionalmente, lo que te impide fortalecer tu espiritualidad y tu esencia.

Por lo tanto, te recomiendo realizar antes que todo, un ejercicio de calma y silencio, poner atención en tu corazón y desde este lugar que significa amor y vida, pedirle una respuesta, dejando a un lado los intereses, las preferencias y gustos personales, entonces encontrarás la respuesta a lo que realmente te conviene, a lo que en verdad te sirva y te sea de utilidad; y te aseguro que la respuesta que obtengas de esto, no será una respuesta basada en el apego o en tu necesidad, sino será una respuesta sustentada en el amor en todos los sentidos, pero sobre todo en el amor propio, ya que sentir amor por ti, es la base para dejar ir algo o a alguien que amas, pero que desde el corazón sabes que ya no es tiempo para seguir unido a ello. Ten presente que siempre perdurará lo que te des a ti mismo y que el mayor poder de sanación está dentro de ti.

Por lo tanto, es de vital importancia reconocer que, ante los cambios significativos y los apegos, tenemos que poner en práctica la TRIPLE AAA. Me refiero a tres palabras mágicas que implican acciones a realizar para poder soltar y dejar ir.

  1. a) ACEPTACIÓN: Aceptar la realidad, dejar de darme golpes en la pared, lamentándome por lo que perdí, por lo que ya no puede ser, dejar de sentirme víctima de la vida y de las circunstancias para convertirme el o la protagonista de mi propia historia. Dejar ir lo que no está en mí cambiar, lo que está fuera de mi control. Aceptar con honestidad y humildad lo que sí puedo transformar y lo que está en mi control para sanar mis emociones. Reconocernos como seres vulnerables, aceptar que siempre estamos con la posibilidad de sentir dolor, de perder, de ser dañados en cualquier aspecto de la vida. Quien se reconoce como vulnerable, acepta con mayor facilidad lo que tiene que hacer para soltar y seguir avanzando.
  2. b) ADAPTACIÓN: Adaptarte a tu nuevo entorno, a tu nueva realidad, a tu nuevo ser, adaptarte teniendo esa flexibilidad en tu mente y en tu espíritu ante los cambios, reconócete como un ser único, con experiencias únicas, posibilidades y resoluciones también únicas, cuando reconocemos esta unicidad estamos facilitando el proceso de adaptación ante lo que ya no se necesita en la vida. Intenta ver nuevos motivos y nuevas razones para continuar con una nueva visión sobre tu propia existencia sin depender de alguien, sin permitir que los apegos te roben libertad.
  3. c) ACTITUD: La actitud es un valor y necesita ser guiada por el sentido de vida, por lo tanto, la mejor actitud será aquella que te origine un bienestar total y que te permita renunciar a posturas y creencias limitantes, es la respuesta que le das a la vida, y no se refiere a tu reacción, sino a lo que elijes. Es importante entonces que reflexiones sobre la manera de ser que elijes, que elijes hacer por ti, qué actitud elijes ante lo que ya no tienes, cuál es tu postura ante una situación o experiencia que no puede ser cambiada. Reconoce que todo llega y se va en el momento justo para obtener el aprendizaje que necesitas, así que no te pierdas lo que hoy la vida te pone en tus manos por estar pensando en lo que ya se fue de ellas, hay cosas que se van y otras tantas que están a punto de llegar.

Para concluir te dejo aquí una frase de Edison A. Cajilima Márquez:

“TE DOLERÁN TANTO LAS MANOS DE SOSTENER LO QUE NO SE PUEDE, QUE AL FINAL NO TENDRÁS OTRO REMEDIO QUE ABRIR EL PUÑO Y DEJAR IR…”

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