Los humanos y sus mascotas

Por Psic. Martha Yesenia Morales Jurado 

Naturalmente se tiene la duda sobre si nuestro perro o gato que ha compartido años con nosotros realmente nos entiende, y es una pregunta que muchas personas comparten y algunas otras, simplemente han asumido que sí, y tienen un trato muy paternal con sus mascotas, las cuales se convierten en una parte importante de la vida de muchas personas, e incluso, realmente se crean vínculos y formas de comunicación entre las mascotas y sus dueños.

Estoy segura de que todos conocemos al menos a una persona que tiene un gato, un perro o algún tipo de roedor al cual considera como parte de su familia, de hecho, en la actualidad los animales participan ampliamente de la dinámica familiar cotidiana y son aquellos con los que tenemos un mayor grado de integración y vinculación, a los que llamados animales de compañía, principalmente perros, gatos y roedores. Sin embargo, de manera consciente debemos saber prevenir las relaciones que pueden traer consecuencias negativas, y promover las que resulten beneficiosas para los humanos y para los animales mismos.

Dentro de las relaciones negativas y sus efectos, existen las relaciones patológicas que en antrozoología son llamada, “síndrome de animales o síndrome de Noe”, reconocida internacionalmente desde 2013, en donde la persona que la padece acumula un gran número de animales de los que no puede hacerse cargo y por supuesto, las tiene en malas condiciones, pero es incapaz de reconocerlo.

Este trastorno da como resultado graves implicaciones para el bienestar tanto de las mascotas, como de quien las acoge, sin pasar por alto los problemas de salud pública que generan, y los conflictos entre personas o vecinos, pues los animales suelen presentar parásitos, heridas y enfermedades diversas que, en la mayoría de los casos, atender supone un reto económico para sus dueños, el cual es difícil poder solventar.

Otros aspectos negativos de la interacción humana-animal es el trato cruel para los animales, y el abandono, que no es más que una falta de consciencia por la tenencia de mascotas de compañía, ya que se les ve como objetos de entretenimiento o diversión momentánea, que al final, terminan en abandono y genera la proliferación de animales en situación de calle.

Por otro lado, los efectos positivos que se generan tras compartir la vida con animales de compañía se dividen en dos tipos: físicos y psicosociales.

En el ámbito físico, aunque no está científicamente probado, se dice que el contacto con un animal de compañía reduce la presión arterial, los dolores musculares por estrés y los síntomas por ansiedad; y en el área de los beneficios psicosociales, la ciencia muestra que los animales son catalizadores sociales, es decir, que nos ayudan a socializar y establecer vínculos con las otras personas de manera más humana y empática, pues el contacto con animales reduce los miedos, los síntomas de depresión y los niveles de agresividad, así como también, propicia la comunicación, los estados de humor efectivos, las actuaciones prosociales serias y la atención positiva con otras personas.

Por lo tanto, es importante que, al momento de tomar la decisión de traer una mascota a casa, ya sea por adopción o por compra, se haga con total responsabilidad y conciencia, contemplando que más que una mascota, es un ser vivo que necesita de todos los cuidados y muestras de afecto necesarios para vivir de manera digna como parte del sistema familiar, ya que el papel que la mascota desempeñará en el grupo será de beneficio para todos. Por lo que es de suma importancia, evitar regalar mascotas “cachorros” en cumpleaños o en Navidades, como si estos fuesen objetos de diversión temporal.

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