David Arámbula

Tamazula: una lección de Estado

Por David Arámbula Quiñones

A propósito de la sentencia del Tribunal Electoral del Estado de Durango, dictada el pasado once de agosto, y en la que se resolvió declarar la nulidad de la elección del Ayuntamiento de Tamazula, vale la pena presentar algunas reflexiones que van más allá de los argumentos técnicos esgrimidos en dicha ejecutoria.

Como quedó en evidencia, en Tamazula ocurrieron hechos violentos que pusieron en riesgo la seguridad de las personas que participaron durante el desarrollo de la jornada electoral del pasado 5 de junio. Esto representa el aspecto más delicado de lo sucedido en la tierra de quien fuera el primer presidente de la República (Guadalupe Victoria). El hecho de que un grupo armado irrumpiera en las instalaciones del Consejo Municipal Electoral, con armas de grueso calibre, es -por sí solo- la muestra más clara del debilitamiento de la seguridad en ese Municipio.

Afortunadamente, no hubo víctimas que lamentar, pero me parece que no debemos esperar a que ocurra una desgracia para sacar lecciones y aprendizajes de ese lamentable suceso.

Se ha dicho y hay que decirlo nuevamente, las elecciones son una función de estado, en términos de lo establecido por el artículo 41 de la Constitución General de la República, lo que supone que todos quienes intervenimos directa o indirectamente, tenemos una responsabilidad específica en esta importante tarea.

Antes de que se llevaran a cabo las elecciones en nuestro estado, en una colaboración para este mismo medio informativo, dediqué un artículo para señalar el papel que juega el gobierno en la organización de los procesos electorales, y mencionaba que -entre otros aspectos- la seguridad era una de las principales encomiendas, y como ejemplo se encontraba el traslado de los paquetes electorales, el resguardo de la documentación electoral y la seguridad de nuestros consejos municipales electorales antes, durante y después del día de la jornada electoral, amén de la seguridad que pudieran solicitar las candidatas o candidatos cuando consideraran que su integridad está en riesgo; en este sentido, el apoyo y el auxilio de los cuerpos de seguridad es vital.

Lamentablemente, con lo sucedido en Tamazula en la pasada elección, es claro que se afectó la función primordial de asegurar la transmisión pacífica y sin sobresaltos del poder público, y esta función, se debe entender que no solo es responsabilidad de las autoridades electorales, repito, para el tema de seguridad, tenemos instancias de gobierno que se encargan de ello.

Partiendo de lo anterior, se espera que, en la organización de la elección extraordinaria, asumamos con mayor seriedad el tema de la seguridad, porque nadie nos garantiza que no se presentarán situaciones como las ocurridas el pasado 5 de junio.

Ahora, el mayor de los retos para esta elección extraordinaria, y que asumiremos con todo el compromiso, será lograr que la ciudadanía participe, ya sea como funcionaria o funcionario electoral, como observadora u observador electoral, o incluso el día de la jornada electoral (emitiendo su voto), pues mucho me temo que después de lo ocurrido el pasado 5 de junio, no existirá el ánimo ni la voluntad para ser parte y colaborar en esta importante función de estado.

 

@David_ArambulaQ

Puedes comentar con Facebook
Anuncios
Total
1
Shares
Related Posts
Nota Completa

SIN PROTOCOLO 

Por: Jesús Nevárez   Visita positiva    El Partido Acción Nacional, que no genera empatía social, más que con…